Las coberturas de vacunación infantil en la Argentina atraviesan una de sus caídas más profundas desde que existen registros sistematizados y recursos como las estadísticas vitales. En varias vacunas esenciales del calendario obligatorio, las tasas descendieron abismalmente. De acuerdo a los datos de especialistas consultados en 2025, los valores pasaron de una cobertura superior al 90 por ciento en algunas vacunas, a cifras que apenas rondan el 50 . La situación representa una amenaza directa a la inmunidad comunitaria, según los expertos.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) lo sintetiza en un comunicado reciente:
“Las bajas coberturas de vacunas esenciales ponen en riesgo la protección comunitaria y favorecen la reemergencia de enfermedades eliminadas”.
Desinformación, accesibilidad y falta de recomendación profesional
La caída en las coberturas responde a múltiples factores: desinformación sostenida por grupos antivacunas, rupturas en la cadena de confianza entre profesionales de la salud y pacientes, dificultades de acceso a centros sanitarios y un clima de desconfianza institucional.
La infectóloga pediatra Alejandra Gaiano, integrante del Comité de Infectología de la SAP, lo expresa con claridad:
“Las cifras actuales no solo comprometen la inmunidad individual, sino que ponen en riesgo la salud pública en su conjunto. La desconfianza, la falta de accesibilidad y que algunos médicos ya no recomiendan vacunar agravan una situación crítica”.
Riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles
Con coberturas por debajo de los umbrales recomendados por la Organización Panamericana de la Salud, aumenta el riesgo de circulación de enfermedades como sarampión, poliomielitis y difteria, que fueron controladas en Argentina gracias a décadas de políticas públicas sostenidas.
El infectólogo Ricardo Rüttimann, asesor de la OPS, advierte: “Si no se cumplen los esquemas, indefectiblemente van a volver a entrar porque no son enfermedades erradicadas del mundo”.
Un escenario de fragilidad inmunológica colectiva
Especialistas consultados califican el presente como un escenario de “fragilidad inmunológica colectiva”, en el que la baja cobertura genera brechas que afectan especialmente a los sectores vulnerables: niñas y niños en contextos de pobreza, personas inmunocomprometidas y poblaciones con dificultades de acceso al sistema sanitario.
Recuperaciones parciales y un dato clave: cuando hay políticas activas, la vacunación sube
A pesar del deterioro general, algunos informes de 2024 registraron mejoras puntuales de entre 10 y 15 puntos porcentuales en vacunas como la BCG, la quíntuple, Hepatitis B y las dosis del primer año de vida. Estos cambios confirman un dato central: cuando existen campañas sostenidas, comunicación clara y accesibilidad reforzada, la vacunación responde al alza.
Sin embargo, las mejoras siguen siendo insuficientes para recuperar el estándar histórico.
Más allá del diagnóstico, especialistas y equipos sanitarios coinciden en que es posible —y necesario— reconstruir la confianza pública en las vacunas mediante estrategias concretas. Entre las principales líneas propositivas se destacan:
1. Reforzar la presencia territorial del Estado
Vacunación en escuelas, jardines, ferias, centros comunitarios y unidades móviles, especialmente en zonas con menor cobertura. Los operativos cercanos a los hogares mejoran significativamente la adherencia.
2. Recuperar la recomendación profesional
Estudios internacionales muestran que la indicación clara de un médico de referencia es el factor más influyente en la decisión de vacunar. Reconectar equipos de salud con familias es clave para revertir dudas.
3. Campañas públicas sostenidas y basadas en evidencia
Comunicación clara, pedagógica y accesible sobre riesgos, beneficios y datos actualizados. No basta con una campaña puntual: se requiere continuidad y presencia mediática constante.
4. Combate activo contra la desinformación
Equipos interdisciplinarios —salud, comunicación y educación— para monitorear contenidos falsos y ofrecer información confiable, verificable y con lenguaje sencillo.
5. Incentivar la vacunación como parte de un derecho
Enmarcar la vacunación como política de equidad: garantizar que todos los niños, independientemente de su origen social o geográfico, accedan a la misma protección.
El futuro de la salud pública depende de la confianza
La caída de las coberturas vacunales no es solo un indicador sanitario: es un síntoma de un contexto social convulsionado. Pero también es una oportunidad para repensar el vínculo entre ciudadanía, sistema de salud y políticas públicas.
Reconstruir la confianza en las vacunas implica reconstruir confianza en la ciencia, en las instituciones, en los profesionales de la salud y en la idea de comunidad como espacio de cuidado mutuo.
Las vacunas son —y siguen siendo— una de las herramientas más eficaces, económicas y equitativas de la salud pública moderna. Su defensa, en un país con una larga tradición de vacunación gratuita y universal, es una tarea urgente. Y también una promesa: la de que un futuro más saludable es posible si se lo construye de manera colectiva.
