En Y de repente la noche recordamos y celebramos la vida de Eva Giberti, una de las voces más lúcidas e incansables de la psicología, el feminismo y la reflexión social en Argentina.
Hablar de Eva Giberti es hablar de una trayectoria atravesada por el compromiso con los derechos humanos, la justicia social y la construcción de ciudadanía desde el pensamiento crítico. Psicóloga, psicoanalista, asistente social y docente, Giberti fue una figura clave en la Argentina para comprender las transformaciones de la familia, la infancia y los vínculos desde una perspectiva de derechos mucho antes de que ese enfoque se instalara como política pública.
Su trabajo estuvo centrado en visibilizar problemáticas históricamente silenciadas: las violencias al interior de las familias, los derechos de niñas, niños y adolescentes, las desigualdades de género y las marcas subjetivas que deja la exclusión social. En 1957 fundó la Escuela para Padres, una iniciativa pionera que propuso pensar la crianza como una responsabilidad social y no sólo privada, anticipándose a debates que hoy resultan centrales.
Eva Giberti participó activamente en organismos e instancias estatales y académicas vinculadas a la protección de derechos, y fue una voz constante en el espacio público. Desde columnas periodísticas, libros y conferencias, sostuvo una mirada crítica sobre el poder, las instituciones y las prácticas que reproducen desigualdades, sin abandonar nunca una profunda dimensión ética.
Ese compromiso también estuvo atravesado por la historia reciente del país. En una contratapa publicada en Página/12 el 6 de diciembre de 2012, Giberti escribió un texto testimonial de enorme fuerza, donde relata la visita a su hijo, secuestrado por la dictadura militar, en el contexto de la tortura y el terror estatal. El texto, lejos de lo anecdótico, se inscribe como una denuncia y un ejercicio de memoria, poniendo en primer plano el impacto de la violencia política sobre los cuerpos y los vínculos familiares. La nota fue publicada en la contratapa de Página/12 en 2012 y es un testimonio más que se inscribe en la denuncia y reclamo permanente por los derechos humanos en la Argentina. https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-209288-2012-12-06.html
Eva Giberti murió a los 96 años, pero su legado permanece vigente. Su obra sigue siendo una herramienta fundamental para pensar políticas públicas, prácticas profesionales y debates culturales desde un enfoque de derechos humanos, con especial atención a quienes históricamente han sido colocados en situaciones de vulnerabilidad.
El legado de Eva Giberti es reafirmar la importancia de una mirada que articule memoria, subjetividad y derechos; una mirada que no se limite a describir el daño, sino que apueste a transformarlo.
