En esta entrevista en Y de repente la noche, Luciano Orellano, referente del Foro por la Recuperación del Paraná, cuestionó duramente el nuevo intento de privatización de la vía navegable. Denunció ausencia de estudios ambientales, debilitamiento institucional y un modelo extractivo que pone en riesgo humedales, comunidades ribereñas y la soberanía nacional.
El nuevo proceso licitatorio impulsado por el Gobierno nacional para concesionar la llamada “hidrovía Paraná–Paraguay” volvió a encender las alarmas de organizaciones sociales, ambientales y territoriales. Desde el Foro por la Recuperación del Paraná, uno de los espacios que viene denunciando este esquema desde hace años, su referente Luciano Orellano fue categórico: “Lo que llaman hidrovía no es el río. Es una empresa. El río es la Cuenca del Plata, un sistema vivo, complejo, con pueblos, culturas y ecosistemas milenarios”.
En diálogo con este medio, Orellano sostuvo que el debate no es técnico ni aislado, sino profundamente político. “Acá se discute quién gobierna la cuenca: si el pueblo argentino a través del Estado o un puñado de corporaciones exportadoras y dragadoras, en su mayoría extranjeras”, afirmó.
Humedales en riesgo y ausencia de estudios ambientales
Uno de los puntos más críticos del nuevo pliego es la intención de profundizar el dragado del río Paraná hasta los 44 pies. Actualmente, el río se mantiene a unos 36 pies de profundidad. Para Orellano, esta propuesta implica un daño ambiental de gran escala.
“Llevar el río a 44 pies significa bajar tres metros el lecho del Paraná, a lo largo de 600 kilómetros y con un ancho de 120 metros. Eso encajona el río, acelera el curso del agua y seca los humedales. Es un ecocidio”, advirtió.
El referente recordó que las consecuencias del dragado ya se sienten en distintas localidades ribereñas: “Con el dragado actual ya hubo pueblos que se quedaron sin agua, como en Victoria. Vivimos sequías históricas en 2008 y 2021. Esto no es una hipótesis futura, es lo que está pasando hoy”.
Además, denunció que el proceso avanza sin estudios de impacto ambiental reales. “Se convocan audiencias ambientales sin estudio previo, lo cual es una irregularidad gravísima. Son 6.200 páginas para mentir”, sentenció.
Orellano explicó que el dragado rompe el curso natural del río: “El Paraná tiene un equilibrio propio. Cuando se lo encajona, se acelera el desagote, se pierde humedad, se afecta la flora, la fauna y la vida de las comunidades que dependen del río”.
El agua como recurso estratégico y disputa geopolítica
Desde el Foro remarcan que el Paraná no puede analizarse solo como una vía de transporte. “El recurso más estratégico del siglo XXI es el agua. Sin agua no hay vida. Solo el 2% del planeta tiene agua dulce y el 31% está en la Cuenca del Plata”, señaló Orellano.
En ese sentido, vinculó el avance sobre el río con la disputa geopolítica global: “Detrás de una tonelada de soja hay 15 toneladas de agua. Detrás de un kilo de carne hay 10 mil litros de agua. Lo que se exporta no es solo grano o carne, es agua. Y eso es lo que vienen a buscar”.
Según explicó, la Cuenca del Plata representa cerca del 40% de la proteína que se exporta para cubrir el déficit alimentario mundial. “Por eso este no es un tema local ni técnico: es geopolítica, es seguridad alimentaria y es soberanía”.
Debilitamiento del Estado y pérdida de control público
En el plano político-institucional, Orellano denunció un proceso sistemático de desmantelamiento del Estado. “Se disolvió la Administración General de Puertos, se eliminó la Subsecretaría de Vías Navegables. Tenemos más de 100 puertos y uno de los ríos más importantes del mundo sin un organismo que controle”, alertó.
También cuestionó que la gestión quede en manos de una agencia sin competencia ambiental. “La Agencia Nacional de Puertos y Navegación convoca audiencias ambientales cuando no es la autoridad ambiental. Eso viola toda la institucionalidad”, explicó.
Para el Foro, esta situación no es casual: “Se va construyendo un andamiaje legal e institucional que le saca todas las defensas al país. Es una renuncia explícita a la soberanía”.
Un modelo extractivo que beneficia a pocos
Orellano también puso en cuestión el argumento económico que justifica la profundización del dragado. “Dicen que es para abaratar costos, pero es mentira. En 1995 el dragado costaba un dólar por tonelada. Hoy cuesta 4,20 y quieren llevarlo a 5 o 6 dólares. Cada vez que tocaron el río, al país le salió más caro”, sostuvo.
Además, señaló que existen alternativas menos dañinas: “El sistema de barcazas y empuje es el más ecológico del mundo. Funciona con tres metros de profundidad. En el Mississippi circulan 800 millones de toneladas así. Acá quieren meter barcos de ultramar de 80 mil toneladas en el medio del continente. Eso responde a intereses corporativos, no al desarrollo nacional”.
Organización social frente al silencio político
Frente al avance del proyecto, el Foro por la Recuperación del Paraná apuesta a la organización social y la concientización. “La mayoría de la gente nos dice ‘no sabía’. Por eso hacemos travesías, charlas, abrazos al río, vamos a las playas, hablamos con pescadores, docentes, vecinos”, relató Orellano.
También señaló el silencio de gran parte del arco político: “Salvo algunas excepciones, la política está de espaldas a uno de los temas más importantes del país. Es un silencio que aturde”.
Y concluyó con un llamado a la acción colectiva: “El Paraná no es solo un río, es agua, humedales, vida y soberanía. Cuando la patria está en peligro, todo está permitido excepto no defenderla. Defender este río es defender el futuro”.
