8M – El pasado y el presente en la calle: una marcha para volver a reclamar

Por Sandra V Miguez

Otro 8M. Otra vez las columnas que avanzan por las calles con un reclamo constante por los derechos de las mujeres. La columna avanza entre bombos, banderas y carteles. De pronto aparecen las boinas, los tiradores, las polleras largas. Los trajes parecen salidos de una fotografía en sepia. No es una recreación histórica. Es una escena pensada para que el pasado camine unos metros junto al presente.

Entre las consignas y el ruido de los redoblantes, una voz explica el sentido de la convocatoria: “Lunes 9 de marzo, las mujeres y disidencias nos volvemos a encontrar en las calles y nos preguntamos por qué es importante marchar”. La marcha no se organizó solo para conmemorar una fecha. Las consignas apuntan a la situación económica, al trabajo, pero también a la educación, a la salud y a distintos ámbitos que, según las participantes, reflejan un escenario de retroceso en derechos.

Una movilización que busca actualizar el reconocimiento al trabajo que realizan las mujeres en este Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En la marcha confluyen organizaciones sociales, sindicales, políticas, educativas y culturales. La intervención de quienes visten ropa de principios del siglo XX busca condensar en una imagen una idea repetida durante la jornada: muchas de las discusiones actuales remiten a luchas que atravesaron más de un siglo de historia.

Lo que se defiende

“Más que nada luchamos por los derechos que ya tenemos, por los derechos que nos están quitando y por los derechos que necesitamos. No se consigue trabajo, no se consigue nada, no se garantiza nada y las que ponen el lomo somos todas nosotras todos los días”, reclama una joven al narrar su propia situación.

Las palabras aparecen en medio de la movilización, mientras detrás pasan columnas con carteles y pañuelos. La escena se repite varias veces: alguien se detiene un momento frente a la cámara, habla y vuelve a sumarse al paso colectivo. “Seguimos acá porque es lo único que podemos hacer”, reafirma otra activista.

Marchar como respuesta

La pregunta sobre el sentido de la protesta aparece en varias intervenciones. La respuesta vuelve siempre al mismo punto: la necesidad de sostener la presencia en la calle.

“¿Por qué marchar hoy? Porque es necesario, porque necesitamos estar más juntas que nunca”, responden. Y ante la pregunta capciosa que suele repetirse —“¿dónde están las feministas?”— la respuesta es directa: “Acá estamos, donde siempre estuvimos”.

“Hay que juntarse, hay que luchar, hay que marchar”, cantan. Las frases se mezclan con el sonido de los bombos y con las conversaciones que acompañan el recorrido.

La reforma en discusión

Entre los motivos de la convocatoria aparece la crítica a los cambios laborales impulsados a nivel nacional. De forma explícita, en el documento que se lee frente a la Casa de Gobierno se afirma: “En conmemoración del Día de la Mujer se hace esta marcha en contra de la reforma esclavista laboral que vergonzosamente un Congreso vendido votó”.

La preocupación apunta a los efectos concretos de esas medidas en la vida cotidiana.

“Es muy difícil poder seguir viviendo de esta manera con una reforma que dentro de unos días la vamos a sentir mucho más fuerte. Así que seguimos marchando y vamos a seguir marchando, no vamos a claudicar en la lucha”.

Las que ya no están

El reconocimiento se vuelve parte central del sentido de la jornada. No se trata solo de las discusiones actuales, sino también de una memoria que se transmite entre generaciones.

“Hoy más que nada marchamos también por las mujeres que ya no están y para seguir sosteniendo estos derechos”.

La frase llega mientras las columnas avanzan.

“Es un día de conmemoración por aquellas que nos precedieron, pero también para marcar esta presencia activa y decir: ‘Acá estamos donde siempre estuvimos’”.

Las boinas y los tiradores siguen caminando entre la gente. Durante unos minutos, la escena parece doblar el tiempo: el pasado vuelve a aparecer en la calle para recordar de dónde vienen esas luchas y por qué siguen ahí.

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