Silvina Molina: «Sin políticas públicas, nada va a cambiar»

Periodista y ex editora de género de la agencia Télam, en esta entrevista en Y de repente la noche, Silvina Molina analiza el aniversario del movimiento, la marcha en Buenos Aires, la cobertura mediática del femicidio de Agustina Vega y el reclamo que no cede: el Estado ausente como condición que sostiene la violencia.

¿Cómo fue la concentración en Buenos Aires?

Era muy importante, con mucha gente que llegaba sola, sin bandera de partido ni organización, saliendo del subte. Muchos varones, muchas niñas y niños. Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de medios nacionales e internacionales que estaban cubriendo. Había un medio de México entrevistando a Familiares Atravesados por el Femicidio. Eso me parece que marca algo: se ha reactivado la agenda. Ahora el desafío es cómo la sostenemos, y qué clase de cobertura se hace.

El femicidio de Agustina Vega generó reacciones muy dispares en los medios. ¿Cómo lo analizás?

Se escucharon barbaridades. No quiero repetirlas porque están en las redes y todos las vieron. Pero sí rescato que en casi todos los casos había una mujer en ese medio diciendo «no, así no». Frenando a ese periodista o comunicador que estaba diciendo una atrocidad. El periodismo tiene que escuchar más: a los familiares de las víctimas, a las sobrevivientes, y tiene que dejar de opinar. Y mucho menos opinar sobre una niña asesinada por un varón adulto de esa manera.

Los documentos leídos en Paraná  y en distintos puntos del país incluyó un reclamo explícito a los medios de comunicación.

Es correcto y es necesario. Porque hay una cobertura que lucra, que revictimiza, que alimenta el morbo. Y también hay periodistas que hacen el esfuerzo de correrse de eso. La sociedad lo está reclamando. Eso se nota en los documentos leídos en las marchas de todo el país, incluso en ciudades donde hace años no se organizaba nada por el aniversario.

¿Qué es lo que más preocupa once años después del primer Ni Una Menos?

La ausencia del Estado. No hay políticas públicas que acompañen a las víctimas a nivel nacional. No existen, de ningún tipo. Podemos movilizarnos, podemos escribir, pero si desde el gobierno nacional no se hacen políticas para acompañar a las sobrevivientes, para sostener a las niñas y los niños que quedan huérfanos por un femicida, nada va a cambiar.

¿Y la Justicia?

Me tiene agotada. ¿Cuántos jueces, cuántas juezas fueron apartados de sus cargos por haber actuado mal en un caso de violencia de género? Como no pasa nada, seguimos.

Mencionaste el caso de Dulce, la joven de 17 años asesinada en Misiones, que tuvo mucho menos cobertura que el de Agustina.

Exacto. La mamá solo tenía la foto del DNI y cuando fue a hacer la denuncia no se la aceptaron por días. Son situaciones que se repiten. Hay una estructura que se sostiene y que habilita esto. Eso también es lo que hay que nombrar.

¿Qué rol tienen los varones en esto, en los medios y en la sociedad?

Ya no pueden preguntar qué hacen. Estamos en 2026 con una historia profusa en Argentina sobre este tema, no solo desde Ni Una Menos sino antes. Los varones tienen que hablar entre ellos y preguntarse qué hacen en el día a día para que mañana no sea su mamá, su amiga, su hermana, la asesinada por otro varón. No podemos hacer esto solas. A esta altura no es posible ni deseable.

¿Qué te dejó esta jornada?

Que la sociedad sigue dispuesta a movilizarse y a decir que no tolera esto. Eso importa. El problema es quién escucha ese reclamo y qué hace con él.


Silvina Molina es periodista, ex editora de la sección Género de la agencia Télam y especialista en coberturas con perspectiva de derechos humanos.

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