Los músicos y compositores Susana Ratcliff y Quena Taborda compartirán escenario este sábado a las 20 en la Casa de la Cultura de Paraná. El encuentro será también la continuidad de una historia de amistad y música que comenzó hace años, cuando ambos compartían el Sexteto de Tango y tenían como maestro a Rodolfo Mederos.
Antes del recital, conversaron sobre composición, los cruces entre géneros, la identidad entrerriana, las nuevas generaciones de músicos y la necesidad de construir una música propia.
Quena, llegás a Paraná para un encuentro a dos bandoneones, con Susana Ratcliff. ¿Qué significa volver a tocar acá?
—La verdad que estoy muy feliz, muy contento. Además, compartir con Susana, que es una gran amiga desde hace mucho tiempo, y compartir música es algo que me da mucha alegría. También es importante seguir haciendo nuestra música, música independiente, y poder tocar en Paraná, donde había estado hace muchísimo tiempo, pero después vine algunas veces por otras cuestiones, no a tocar. Por eso también está bueno este concierto al que me invitó Susana. Además, voy a compartir con músicos de acá, así que estoy muy feliz.
¿Qué expectativas tenés para el recital?
—Son lindas expectativas. Tengo deseos de hacer música, de poder conectar y brindar mi música a la gente de Paraná. Estoy haciendo una música nueva y me da mucha alegría poder compartirla. También me pone muy contento toda esta movida que veo que están haciendo en Paraná.
Susana, ustedes ya compartieron escenario recientemente en Buenos Aires. ¿Qué significa volver a encontrarse musicalmente?
—Para nosotros es una celebración que tiene que ver con unificar este sentido de la amistad y de tener un alma en común. Con Quena nos conocemos hace muchos años, hemos compartido el Sexteto de Tango y tuvimos como maestro a nuestro querido Rodolfo Mederos.
Tenemos un montón de historia vivida. Poder volver a encontrarnos después de tantos años, habiendo recorrido cada uno su propio camino y su recorrido personal para componer, es muy importante.
Creo que uno de los desafíos más grandes es no quedarse haciendo tango tradicional o folclore tradicional, aunque nos encanten esos géneros, sino poder hacer algo nuevo. Eso es lo que a mí me maravilla de Quena y creo que a él también le gusta de mi propuesta: el desafío de hacer canciones y música propias.
Entonces, juntarnos a compartir eso es una alegría. Quizás no todo el mundo tiene acceso a esa posibilidad, porque hay que resistir para ser compositor, para estar creando algo nuevo y para mostrarlo.
¿Cómo surgió esta posibilidad de volver a compartir escenario?
—Todo nació acá en Paraná. Yo había ido a visitar a Susana en el verano y, a partir de una charla, de comidas, de encuentros, dijimos: “Che, ¿por qué no nos juntamos y hacemos algo juntos? Venite para Buenos Aires y después yo me vengo para acá”.
Así se fue armando todo. Después fuimos a Buenos Aires, estuvimos en Café Vinilo y también hicimos otro show en Clásica y Moderna. Y ahora tenemos la posibilidad de compartir esta fecha en Paraná.
La verdad que está buenísimo lo que dice Susana: hacer nuestra música y sostener la posibilidad de seguir haciéndola.
Quena, hablás de hacer música propia. ¿Qué implica para vos alejarte de los formatos tradicionales?
—A mí el tango tradicional me encanta, me gusta tocarlo y todo, pero siento que es un tiempo que ya pasó para mí. Entonces prefiero hacer lo que siento, lo que escucho internamente, y transformar eso en sonidos para compartirlo.
Es lo que nosotros, como compositores, sentimos hoy: esas sensaciones que tenemos y la posibilidad de compartirlas.
Uno puede hacer una música tradicional muy bella, pero esos puntos ya los conocemos todos. Sabemos adónde nos llevan. Por eso está bueno que existan nuevas propuestas y acompañar a todos los artistas que hacen cosas nuevas.
En los últimos años parece haber más cruces y más colaboración entre músicos de distintas generaciones y géneros. ¿Cómo ven ese cambio?
—Quena: Pasa de todo, de las dos cosas. Uno siempre trata de estar con colegas o amigos, proponer ideas, avanzar y seguir adelante. También hay trabajos más duros y cosas que hay que hacer.
Pero nuestra línea es un poco más sin prejuicios compositivos ni prejuicios estilísticos. Eso, por lo menos a mí, en este último tiempo me abrió más mundos. Y veo que mucha gente más joven también está haciendo lo mismo. Está bueno incursionar en nuevas propuestas y en los colectivos nuevos que aparecen, como el de las compositoras de Paraná.
—Susana: Creo que estamos atravesando una época de mayor mezcla. Hay una generación que está atravesada por muchos géneros y que los combina.
A nosotros también nos toca atravesar ese proceso. Hemos pasado mucho tiempo dentro de lo tradicional, pero tratamos de estar abiertos a las nuevas generaciones y poder compartir.
También noto que las generaciones jóvenes quieren tocar con nosotros. Hay un ida y vuelta diferente y estamos más abiertos. Yo diría que estamos más a la brasilera en ese sentido.
Y estoy muy contenta de compartir este sábado con Entre Tres, que son unos musicazos de Paraná: Iván Petrich, Mauro Leyes y Nahuel Leonardón. Ellos también van a tocar solos, van a mostrar su música y vamos a compartir escenario.
También va a estar invitada Wanda Gaioli en las voces, haciendo un trabajo muy lindo con nosotras y con Mauro.
Cuando hablamos de bandoneón, muchas veces pensamos inmediatamente en tango. ¿Qué músicas pueden encontrar quienes vayan al recital?
—Susana: Van a encontrarse con un poco de tango, pero desde la manera en que lo expresa Quena. Yo diría que es un tango “apiazolado” hacia la mano de Quena Taborda.
—Quena: Nosotros nos formamos tocando tango tradicional. Hicimos mucho de eso y yo trabajé mucho con ese lenguaje. Pero incorporar un lenguaje y después salir un poco de esa tradición para buscar en uno mismo la música te permite hablar de otra manera.
Cuando uno incorpora un lenguaje, después puede tocar cualquier música porque ya tiene su manera de hablar, su manera de decir y su manera de tocar. Puede tocar jazz, reggae, rock, tango o lo que quiera, pero desde su propia manera.
Yo no me encajo en estilos. Hago música. Me pongo a tocar, escucho lo que tengo en la cabeza, aparecen sonidos y los voy uniendo. De ahí salen cosas.
Hay algo muy potente en esa idea de escuchar lo que aparece internamente, en un contexto en el que estamos permanentemente expuestos a estímulos.
—Quena: Sí. Me parece fantástico traer sonidos de las vibraciones que uno está sintiendo en la vida hoy. Estamos rodeados de dispositivos, de distracciones, permanentemente bombardeados. Parece que nuestra cabeza se achica cada vez más.
Poder escucharnos interiormente me parece algo obvio, pero, al mismo tiempo, parece lejano.
Susana, ¿cómo se construye tu propuesta musical desde esa búsqueda?
—Me parece valioso conocer las formas y también que las generaciones actuales se preocupen por saber si algo es una chacarera, una zamba o un chamamé tradicional.
En mi caso, la composición parte muchas veces de la interpretación, del canto y de ponerle letra a algunos temas. Otras veces tomo la poesía para poder hacer mi música. Por eso compongo música en función de un letrista que, por ejemplo, está hablando de una cholita.
No se me ocurre alejarme demasiado de la baguala, de la vidala o del carnavalito, pero sí voy a poner una armonía y una melodía que tengan que ver con eso que trae Quena: esos sonidos que surgen de lo propio.
Entonces, ¿con qué se va a encontrar el público el sábado?
—Susana: Hay una parte que tiene que ver con una música más ciudadana, en el sentido de ponerle palabras. Esa es la música de Quena, más vinculada con la ciudad.
Yo siento que tengo una música más relacionada con la naturaleza, con el interior, donde aparece algo más de lo folclórico, aunque también pueda ser una milonga o un candombe. Son ritmos que me gustan mucho y que aparecen mezclados.
La diversidad de sonidos que se puede construir desde el bandoneón es maravillosa para nosotros.
Quena, sos oriundo de Concepción del Uruguay. ¿Qué lugar ocupa la sonoridad entrerriana en tu música?
—Muy poquito. Ahora hice un tema porque tengo una deuda con eso, pero ya vendrá ese tiempo.
Creo que, además de la música, tiene mucho que ver la manera de ser. Nosotros, que vivimos nuestra juventud juntos, nunca dejamos de ser entrerrianos en ese sentido. Está en nuestra cultura, en cómo nos movemos, en cómo somos. Hay algo intrínseco.
Si bien soy muy porteño y, entre comillas, muy tanguero, no dejo de tener ese dejo provinciano. Yo creo que está en mi ser.
—Susana: Yo creo que se ve en su música. Quizás él no lo tenga tan identificado, pero seguramente está.
—Quena: Con respecto a la música más litoraleña hice un tema que vamos a tocar el sábado: “Canto Caraguatá”. Ahí está la música del río, esa tranquilidad de las tardes, el sauce, el mate, las charlas y contemplar.
Justamente estos días estaba pensando en eso porque voy a tocar a Paraná y me imaginaba que acá también deben contemplar cuando salen al río.
¿La contemplación forma parte de tu manera de componer?
—Quena: Sí. Yo tengo un ranchito en el Delta y todas las semanas voy al río. También voy al río Paraná cuando estoy en casa.
Entonces, seguramente esa parte está en mi música. Tal vez no la tengo tan identificada, pero está.
En mi caso, la música tiene que ver un poco con eso: contemplar hacia adentro, reflexionar y escuchar.
Hay una pregunta que atraviesa toda la conversación: ¿cuál es la música de nuestro tiempo?
—Quena: Yo siempre me pregunto cómo sería la música del año 2026 si estuviésemos en el año 2050. Y no puedo decir que sería la música de hace 50 o 60 años.
Entonces digo: estoy mal, estoy mal en la época. ¿Qué pasa con las composiciones? ¿Cuál es la música de hoy?
Bueno, es la música que siento, la que me nace. Es eso.
¿Qué lugar ocupa entonces la búsqueda personal frente a las etiquetas de género?
—Quena: Para mí tiene que ver con encontrar la propia voz. Yo incorporé determinados lenguajes, pero después necesito transformarlos desde lo que escucho y siento hoy.
—Susana: Y ahí también aparece la posibilidad de enriquecer la música con distintos lenguajes. Creo que eso es lo interesante: aprender una forma, incorporarla y después mezclarla con otras cosas.
Este sábado van a compartir escenario con otros músicos y músicas. ¿Qué significa para ustedes esa escena colectiva?
—Susana: Creo que así surgen las cosas: en un encuentro, en una amistad de muchos años, en una charla casual en una casa. Y después aparece la posibilidad de brindarle al público algo distinto, algo fresco.
Eso también es lo que queremos hacer el sábado: compartir nuestra música y encontrarnos con otros músicos.
¿Dónde y cuándo será el recital?
—Susana: El recital será este sábado a las 20 en la Casa de la Cultura de Paraná. Vamos a estar Quena Taborda y yo, junto con Entre Tres —Iván Petrich, Mauro Leyes y Nahuel Leonardón— y la participación de Wanda Gaioli.
Las entradas están disponibles a través de la plataforma Grada y también se pueden adquirir directamente en la Casa de la Cultura.
—Quena: Y hay que ir a escuchar música en vivo.
—Susana: Sí. Escuchar y ver música en vivo también es una forma de contemplar.
