La política como forma de reclamo y construcción

El trigésimo noveno Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias en la provincia de Córdoba dejó una marca profunda e inmensa, consolidándose como el evento más multitudinario de la post-pandemia con más de 150.000 personas habitando y marchando por las calles de la ciudad. Lejos de reducirse a meras consignas, el espacio reafirmó la importancia de la política como una herramienta fundamental de reclamo, articulación, resistencia y construcción colectiva frente al actual contexto de ajuste y desmantelamiento de políticas públicas.

La masividad como expresión de las redes comunitarias

Durante tres jornadas de intensa actividad que incluyeron 108 talleres y más de 300 propuestas culturales, el movimiento feminista demostró una capacidad organizativa transversal única. Con una comisión organizativa de más de 350 personas, el evento desplegó una logística federal que abarcó múltiples espacios de debate y resistencia territorial.

En diálogo con Y de repente la noche, la periodista y comunicadora Jorgelina Quinteros reflexionó sobre la magnitud de la convocatoria:

“Más de 150.000 personas marcharon, compartieron y habitaron la ciudad de Córdoba en lo que es el encuentro más multitudinario posterior a la pandemia, así que fue como volver a hacer visibles las redes que construimos permanentemente las mujeres y las diversidades.”

Debates urgentes y la política como herramienta de transformación

Los ejes de discusión abordados en los talleres reflejaron las problemáticas más acuciantes de la coyuntura nacional: el impacto de la crisis económica y el endeudamiento en las trabajadoras de la economía popular, la precarización laboral, los ecofeminismos, la soberanía territorial y las violencias de género —con fuertes reclamos de justicia por casos de impunidad y femicidios en distintas provincias—.

Uno de los puntos centrales del análisis radica en cómo el Encuentro funciona como un espacio donde la política se ejerce desde las bases, contraponiéndose a la lejanía de los recintos legislativos tradicionales. Al respecto, Quinteros señaló:

“Se empiezan a hacer también evidentes las formas de construir políticamente que tienen los feminismos, con sus tensiones y diferencias, pero también sus posibilidades de diálogo, de convivencia, de solidaridad y, más allá de los espacios de catarsis, también la construcción de la esperanza.”

El cerco mediático y la disputa por el sentido

Como es habitual en cada edición masiva, sectores conservadores y medios hegemónicos intentaron desviar el foco de atención hacia incidentes menores o pintadas en espacios públicos, buscando criminalizar y deslegitimar los reclamos del movimiento. Frente a esta estrategia de estigmatización, las comunicadoras y colectivos feministas enfatizaron la necesidad de no alimentar los discursos de odio en las plataformas digitales y sostener una narrativa enfocada en la solidaridad y la potencia de la organización comunitaria.

En este sentido, Quinteros fue categórica al ratificar la presencia histórica y el rol activo de los feminismos frente a los embates políticos actuales:

“Los feminismos estamos donde siempre estuvimos, nunca nos fuimos y acá seguimos. (…) La conquista de nuevos derechos y la defensa de los derechos que hemos conquistado se hace con nosotras, porque acá estamos donde siempre estuvimos y nunca nos fuimos.”

Hacia los 40 años: rindiendo cuentas y mirando a Buenos Aires

El cierre del encuentro en Córdoba no solo representó el balance de un fin de semana histórico, sino que sirvió como un puente estratégico hacia el próximo año, donde se cumplirán cuatro décadas ininterrumpidas de la realización de estos encuentros, cuya próxima sede será la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En un escenario político complejo y de constante vulneración de derechos, el movimiento plurinacional ratificó su plena vigencia. Demostró, una vez más, que la mística, la empatía, el debate horizontal y la organización federal siguen siendo los pilares fundamentales para exigir una sociedad más justa, libre de violencias y con plenas garantías para todas, todes y todos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba