El femicidio de Micaela García volvió a conmover a Gualeguay: comenzó el nuevo juicio contra Néstor Pavón

Por Sandra Miguez

Especial para Y de repente la noche

A nueve años del crimen que conmocionó al país, la Justicia vuelve a examinar la posible participación de Néstor Roberto Pavón en el abuso sexual y femicidio de Micaela García. La fiscalía y la querella sostienen que actuó junto con Sebastián Wagner y pedirán prisión perpetua; la defensa niega su intervención y reclama la absolución. En la primera jornada, las decisiones del tribunal, los testimonios y la reconstrucción de la investigación volvieron a poner en el centro la búsqueda de respuestas de una familia que espera justicia.

Este jueves 29 de octubre comenzó en los Tribunales de Gualeguay un nuevo juicio contra Néstor Roberto Pavón, acusado de haber participado como coautor del abuso sexual y feminicidio de Micaela García, ocurrido el 1 de abril de 2017. Mientras la acusación sostiene que actuó junto con Wagner, condenado a prisión perpetua en 2019, la defensa afirma que Pavón no intervino en los hechos y solicitará su absolución.

La primera jornada también estuvo atravesada por los testimonios de quienes conocieron a Micaela, una joven de 21 años, estudiante de Educación Física, deportista, militante feminista y comprometida con el trabajo comunitario. Su madre, Andrea Lescano, expresó ante el tribunal el dolor que persiste desde el crimen: “Me cuesta mucho saber y no quiero saber cuánto sufrió mi hija”.

El feminicidio de Micaela trascendió el expediente judicial: dio nombre a la Ley Micaela, impulsó nuevas formas de organización y modificó las prácticas cotidianas de cuidado de miles de mujeres. El nuevo debate deberá establecer la responsabilidad penal de Pavón y responder a una demanda que permanece vigente desde hace nueve años.

Las primeras decisiones del tribunal

Al comenzar el debate, el tribunal admitió la declaración de Néstor García, padre de Micaela, en el marco de la Ley Nacional 27.372 de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos, que reconoce derechos específicos a las víctimas y sus familiares durante el proceso penal. El pedido había sido formulado por la fiscalía y la querella.

También habilitó la declaración testimonial de Sebastián Wagner, pese a la oposición de la defensa de Pavón. Los abogados del acusado argumentaron que, por estar condenado por el femicidio, Wagner tendría un interés directo en el resultado del proceso y que no existían garantías de que dijera la verdad.

El presidente del tribunal, Santiago Brugo, rechazó esos planteos. Sostuvo que la defensa no había precisado cuál sería el interés concreto de Wagner ni demostrado de qué manera su declaración podría afectar la condena que cumple. Además, señaló que el Código Procesal permite contraexaminarlo y que sus dichos serán valorados junto con las demás pruebas.

Por otra parte, el tribunal resolvió diferir hasta la sentencia el planteo defensivo que sostiene que Pavón ya fue juzgado por estos hechos y que no corresponde someterlo a un nuevo proceso. La objeción se fundamenta en el principio de non bis in idem, que impide juzgar dos veces a una persona por el mismo hecho, y en una excepción de falta de acción.

Respecto de este tópico Brugo indicó que es algo que analizó la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que indicó hacer este nuevo juicio y que este aspecto se va a resolver al dictado de la sentencia.

La fiscalía y la querella sostienen que Pavón actuó como coautor

En los alegatos de apertura, la fiscal Maite Burruchaga, junto con Gamal Taleb, y el abogado querellante Marcelo Boeykens, acompañado por José Iparraguirre, sostuvieron que Pavón participó como coautor del abuso sexual y feminicidio por los que Wagner fue condenado a prisión perpetua en 2019.

Según la hipótesis de la acusación, ambos interceptaron a Micaela durante la madrugada del 1 de abril de 2017, cuando salía del boliche King, en Gualeguay. La obligaron a subir a un Renault 18 Break y la trasladaron contra su voluntad hasta las proximidades del balneario Paso de Alonso, donde la abusaron sexualmente.

La acusación sostiene que, ante la resistencia de Micaela y con el propósito de garantizar la impunidad, decidieron asesinarla mediante compresión mecánica del cuello y ocultaron su cuerpo en una zona rural cercana al camino que conduce a González Calderón.

“Dejaremos por acreditado que el aquí acusado Néstor Pavón participó en el hecho en calidad de coautor conjuntamente con el ya condenado Sebastián Wagner”, sostuvo la fiscal Burruchaga y anticipó que buscará acreditar la participación conjunta de Pavón mediante testimonios, declaraciones de personas que estuvieron con Micaela esa noche, informes policiales, pericias, fotografías, estudios autópsicos, registros audiovisuales, audios y elementos secuestrados durante la investigación.

La acusación calificó los hechos como abuso sexual con acceso carnal en concurso ideal con homicidio agravado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género, en calidad de coautoría y anticipó que solicitará prisión perpetua si se acredita la responsabilidad del acusado.

«Sebastián Wagner no actuó solo»

En representación de Andrea Lescano y Néstor García, Boeykens planteó que el nuevo juicio debe establecer quién acompañó a Wagner y cuál fue el papel de Pavón en la secuencia delictiva. Recordó que la condena de Wagner está firme, pero sostuvo que la responsabilidad del acusado debe determinarse a partir de la prueba producida en este debate.

Uno de los ejes de su exposición fue la necesidad de una valoración integral de la evidencia, en línea con lo señalado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El querellante cuestionó que en la decisión anterior se hubiera fragmentado la prueba y descartado apresuradamente la posible intervención de dos personas.

También sostuvo que el juicio debe incorporar perspectiva de género, conforme a la Convención de Belém do Pará, sin modificar los estándares probatorios ni presumir la responsabilidad del acusado.

La hipótesis de la querella es que Pavón intervino como coautor funcional, mediante una decisión común con Wagner y un reparto de tareas. Para demostrarlo, anticipó que buscará contrastar la declaración de Wagner con evidencia independiente y otros elementos de la investigación.

Entre las pruebas mencionó los testimonios de Nancy Noemí Zarate, el camionero Maximiliano Utz, Ramona Denaday e Ignacio Otero, además de documentación vinculada con el Renault 18, la titularidad del vehículo, los horarios, los movimientos de Pavón, las comunicaciones telefónicas y las contradicciones detectadas durante la investigación.

Boeykens cuestionó que la condición de trabajador, comerciante y padre de familia de Pavón se utilice para descartar su responsabilidad. “No se juzgan perfiles, se juzgan conductas”, afirmó, y remarcó que “Sebastián Wagner no actuó solo y este caso no se construirá solamente con indicios”.

Para la querella, la intervención de Pavón habría integrado funcionalmente la de Wagner y no se habría limitado a una colaboración posterior a los hechos.

“Pavón no fue un tercero ajeno que apareció cuando todo había terminado, ni su intervención comenzó cuando los hechos estaban consumados, sino que su actuación integró funcionalmente con la de Wagner”, puntualizó el abogado.

Al cerrar su exposición, Boeykens vinculó el juicio con la demanda colectiva de justicia frente a la violencia de género y los femicidios. Recordó el reclamo sostenido por los padres de Micaela y concluyó: “Micaela forma parte de su historia colectiva y por eso este juicio también deberá ser leído dentro de una consigna que atravesó y nos vuelve a atravesar a toda la sociedad argentina. Ni una menos”.

La defensa negó la participación de Pavón y pidió su absolución

La defensa sostuvo que Pavón no participó en los hechos y anunció que buscará demostrar que, durante la madrugada del 1 de abril de 2017, permaneció en su domicilio de las 60 Viviendas, en Gualeguay.

Según su reconstrucción, Pavón regresó a su casa junto con su hijo Valentino después de compartir una cena con Wagner en el comedor La Terraza, donde permanecieron hasta aproximadamente las 3.40 o 3.50. Antes de retirarse, le habría entregado a Wagner las llaves de uno de sus lavaderos para que pudiera pasar allí la noche, debido a problemas de pareja y a que no tenía dónde dormir.

Los abogados explicaron que el vínculo entre ambos era laboral: Wagner trabajaba en uno de los lavaderos de Pavón y el Renault 18 Break utilizado durante los hechos era propiedad del acusado, quien lo había adquirido a un vecino del establecimiento.

Para respaldar esa versión, anunciaron los testimonios de Leonardo José Arratibel y Antonio Javier Lencina, exempleados del lavadero; de Valentino Pavón, hijo del acusado, y de María Eugenia Abrigo, entonces pareja de Pavón.

“Néstor Roberto Pavón no participó de los hechos que hoy se vuelven a discutir en este juicio”, sostuvo el abogado Edwin Valenzuela Rojas.

La estrategia defensiva apunta a sostener que Wagner actuó por cuenta propia y que Pavón regresó a su domicilio después de la cena, sin volver a encontrarse con él durante el resto de la madrugada.

Las amigas de Micaela reconstruyeron sus últimas horas

Las declaraciones de Carla Churruarín y Jessica Tronco, amigas y compañeras del profesorado de Educación Física, aportaron detalles sobre las últimas horas de Micaela en Gualeguay, el inicio de la búsqueda y el impacto del feminicidio en su entorno. Ambas la describieron como una joven solidaria, activa, comprometida con las causas sociales y con una fuerte militancia feminista.

Churruarín, quien compartía la vivienda con Micaela, relató que la última vez que la vio fue entre las 4 y las 5 de la madrugada del 1 de abril, después de haber compartido la noche en el boliche King. Recordó que llevaba un short, una remera y sandalias negras, y reconoció ante el tribunal el short y una de las sandalias incorporados como evidencia.

Se enteró de la desaparición cuando recibió un mensaje del entonces novio de Micaela, quien preguntaba por ella porque debía viajar a un baby shower en Colón y no había llegado. Al revisar la habitación, comprobó que no estaba y recordó que había dejado preparado un bolso para ese viaje.

Ese mismo día comenzó la búsqueda junto con otros compañeros. Recorrieron distintos lugares y difundieron su fotografía en redes sociales y entre conocidos de otras localidades.

Churruarín también recordó la participación de Micaela en actividades vinculadas con Ni Una Menos y relató las consecuencias personales del crimen: atravesó un período de depresión y necesitó asistencia psicológica durante casi dos años.

Jessica Tronco, otra de sus amigas cercanas, esperaba que esa mañana Micaela viajara a Concepción del Uruguay junto con una compañera, con quien tenía previsto compartir un remis hasta la terminal. La falta de respuestas a los mensajes y llamadas le resultó inusual por la confianza que mantenían.

“Era una relación superíntima, de confianza”, explicó. Micaela solía avisarle dónde estaba, cuándo llegaba y si modificaba sus planes. Ante la falta de noticias, Tronco comenzó a consultar en los grupos de WhatsApp del profesorado y de la tribu Huaina, a la que pertenecía la joven.

La búsqueda movilizó rápidamente a la comunidad. Tronco recordó que para el mediodía del sábado la plaza ya estaba llena de personas que ofrecían vehículos, alimentos y acompañamiento. También había periodistas y equipos de distintos medios cubriendo el caso.

Uno de los aspectos centrales de su testimonio fue la militancia feminista de Micaela, a quien recordó como una de las primeras personas en llevar a Gualeguay las discusiones y actividades de Ni Una Menos. “Estaba re involucrada en todo lo que eran los grupos feministas de Concepción y también fue una de las primeras que trajo a Gualeguay lo que es Ni Una Menos”, afirmó.

También destacó su trabajo comunitario en Villa Mandarina, en Concepción del Uruguay, donde participaba en actividades con niñas y niños y colaboraba con familias que tenían necesidades básicas insatisfechas. “En el profesorado era como una líder para nosotros”, recordó.

El feminicidio modificó profundamente su vida y la de otras estudiantes. Tronco necesitó acompañamiento psicológico al regresar a la facultad y señaló que algunas compañeras no pudieron continuar sus estudios en Gualeguay. “Para mí fue como un antes y un después lo que pasó con Mica”, afirmó. Explicó que, desde entonces, cambiaron los hábitos de cuidado entre las mujeres: avisarse al llegar a destino, compartir los datos de los vehículos en los que viajaban y prestar más atención a los riesgos.

Durante el interrogatorio de la defensa, ambas amigas señalaron que no conocían a Pavón antes del caso. Churruarín dijo que tampoco sabía si Micaela conocía a Wagner, mientras que Tronco sostuvo que su amiga nunca le había mencionado al hombre condenado por el femicidio.

Sus testimonios reconstruyeron las circunstancias en que se advirtió la desaparición y la movilización comunitaria que comenzó ese mismo día. También devolvieron al debate la trayectoria de Micaela, su compromiso social y político y las consecuencias que su asesinato tuvo en quienes compartieron su vida.

Cámaras de seguridad y registros para reconstruir el recorrido

 

La exposición más extensa y técnica de la jornada estuvo a cargo de Roberto Galeano, el policía que participó en la investigación y relevó cámaras de seguridad, fotografías y documentación para reconstruir los movimientos de un Renault 18 Break verde durante la madrugada y la mañana del 1 de abril de 2017.

Galeano detalló los registros obtenidos en distintos puntos de Gualeguay, desde la zona del barrio Hipódromo y la avenida Perón hasta la ruta 12, la zona de chacras y el acceso al balneario Paso de Alonso. También explicó cómo se organizaron los informes policiales de los primeros días, se incorporaron imágenes aportadas por bancos, comercios y particulares y se compararon horarios y recorridos.

Entre los registros mencionó una filmación de las 9.24, cuando el vehículo fue captado sobre avenida Presidente Illia con la tapa del baúl abierta.

“En las filmaciones se ve claramente que por detrás o por delante el auto va siguiendo el mismo recorrido que Micaela va haciendo”, afirmó.

Su declaración aportó una reconstrucción detallada de las constataciones realizadas durante la investigación, con los alcances y las limitaciones de los registros disponibles. Esos elementos deberán ser valorados junto con el resto de las pruebas producidas durante el juicio.

La espera de una respuesta judicial

La primera jornada dejó planteadas las hipótesis contrapuestas: la fiscalía y la querella sostienen que Pavón participó junto con Wagner en el abuso sexual y femicidio de Micaela; la defensa afirma que no intervino y reclama su absolución.

En las próximas audiencias, los testimonios y las pruebas permitirán al tribunal examinar esas posiciones. También se espera la declaración testimonial de Wagner, condenado a prisión perpetua por el femicidio, cuyos dichos deberán ser contrastados con los demás elementos incorporados al debate. La cuestión planteada por la defensa sobre la realización de un nuevo juicio quedará pendiente hasta la sentencia.

Mientras el debate se producía dentro de Tribunales, la Plaza se colmó por las distintas organizaciones que acompañan el reclamo por justicia, con una vigilia que comenzó la noche previa. “Queremos que los responsables del feminicidio de Micaela cumplan con una condena que debe ser un mensaje para toda la sociedad”, señalaron.

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