La violencia digital es tan real como cualquier otra. Duele, hiere y, muchas veces, mata. Este lunes, en el Anexo de la Cámara de Diputados, se presentó la Guía Ema, un material que busca abrir caminos de prevención y acompañamiento en los ámbitos educativos frente a la difusión no consentida de imágenes íntimas. Junto a la guía, también se anunció un proyecto de ley para crear un Programa Nacional de Prevención y Abordaje de la Violencia Digital en Ámbitos Educativos.
Ambas iniciativas llevan el nombre de Ema, una adolescente de 15 años de Longchamps que hace un año decidió quitarse la vida luego de la viralización de un video íntimo. Su madre, Laura Sánchez, tomó ese dolor irreparable y lo transformó en lucha: “Yo quisiera que ninguna otra familia pase por lo que estamos pasando nosotros. No son hechos aislados. Es urgente que el Estado garantice los derechos en los entornos digitales. La prevención es una responsabilidad colectiva”, dijo.
La presentación contó con la presencia de Olimpia Coral Melo, la activista mexicana que convirtió su propia experiencia en motor para impulsar cambios legislativos en América Latina. Fue en un encuentro con ella, poco después de la muerte de su hija, cuando Sánchez imaginó por primera vez la Guía Ema.
Una herramienta para escuelas que miran hacia otro lado
“Hoy no existen herramientas en las escuelas y el abordaje es insuficiente, con una problemática que crece y crece”, explicó Milagros Schroder, de Faro Digital. La guía se propone como un instrumento para docentes, directivos, familias y estudiantes, en un terreno donde muchas veces lo digital se considera “menos grave” o “fuera de la competencia escolar”.
Incluye orientaciones para la prevención, medidas de protección, sugerencias de reparación en casos que involucren a estudiantes y estrategias de capacitación para toda la comunidad educativa. Lejos de recetar un protocolo rígido, la guía busca respuestas sensibles, contextualizadas y con enfoque de derechos, como explicó la diputada Mónica Macha, presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidades.
Del duelo a la acción
Laura Sánchez recuerda que al principio abrió una cuenta de Instagram para hablar de su hija. “Primero fue catártico, pero me empezó a escribir mucha gente. Me di cuenta de que no se sabía casi nada sobre violencia digital. Yo tampoco lo sabía”. Ese desconocimiento fue el motor para construir una herramienta que hoy interpela a toda la sociedad.

Una agenda que crece
La Guía Ema y el proyecto de ley se suman a un entramado más amplio: la sanción de la Ley Olimpia, la lucha por la Ley Belén, y propuestas contra el hostigamiento y la suplantación de identidad digital. El objetivo es claro: nombrar la violencia, tipificarla, sancionarla y, sobre todo, prevenirla.
Que la historia de Ema no quede atrapada en el silencio ni en la estadística. Que su nombre sea también un llamado de alerta y una herramienta de cuidado
Acceso completo a la guía en este link
