En el marco del debate legislativo por el proyecto de “modernización laboral” impulsado por el Gobierno nacional —que incluye la eliminación del Estatuto del Periodista Profesional y modificaciones clave a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual— crecen las alertas desde el campo de la comunicación popular, comunitaria y universitaria.
Para analizar el impacto de estas medidas, dialogamos con Diego Jaime, doctor en Comunicación, director de la Tecnicatura Universitaria en Gestión de Medios Comunitarios de la Universidad Nacional de Quilmes, y referente del sector comunitario. Su diagnóstico es contundente: lejos de una modernización, se trata de un retroceso histórico en derechos laborales, culturales y comunicacionales.
“No hay modernización: estamos dando pasos atrás, volviendo a lógicas propias del siglo XIX”, afirmó.
Una reforma que desarma derechos históricos
El proyecto oficial es presentado como una actualización del mundo del trabajo. Sin embargo, desde el periodismo y la comunicación el concepto genera rechazo. Para Jaime, la iniciativa consolida una lógica unilateral que debilita a las y los trabajadores:
“Volvemos a épocas donde el patrón puede decidir sin negociar, sin consensuar con los trabajadores. Eso no es propio del siglo XXI ni de una regulación democrática”.
La eliminación del Estatuto del Periodista Profesional, vigente desde 1944, se inscribe en esta misma lógica: la pérdida de un marco específico que reconoce las particularidades del trabajo periodístico, su función social y sus derechos laborales diferenciados.
El punto más grave: el financiamiento de los medios comunitarios
Uno de los aspectos más críticos del proyecto es la modificación del Título V de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que regula el financiamiento del sector sin fines de lucro. Allí se establece el gravamen que pagan los grandes medios y empresas de telecomunicaciones, fondo del cual se nutren políticas públicas clave.
“Si se elimina ese título, directamente deja de existir el gravamen. Eso no solo afecta a los medios comunitarios, sino a toda la política pública de comunicación y cultura”, explicó Jaime.
Entre los organismos y sectores afectados se encuentran el FOMECA (Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual), el cine, el teatro y la música; los medios públicos; la Defensoría del Público; Universidades y experiencias educativas
FOMECA paralizado y una deuda millonaria
El FOMECA fue una herramienta central para el desarrollo del sector comunitario entre 2013 y 2023, permitiendo inversión en equipamiento, producción de contenidos, formación y gestión. Desde la asunción del actual gobierno, el fondo se encuentra paralizado.
“Hay más de 13 mil millones de pesos adeudados. Son fondos que existen por ley, pero no se ejecutan. Nadie explica dónde están”, denunció.
En Argentina existen alrededor de 300 medios comunitarios, cooperativos y sin fines de lucro, además de medios de pueblos originarios y universitarios. Todos ellos dependen de esquemas de financiamiento mixtos que hoy están en riesgo.
“Desregular” es regular a favor de los poderosos
Jaime también cuestionó el uso del término “desregulación”, al que calificó como un eufemismo histórico:
“Nunca hay desregulación. Siempre hay una regulación a favor de determinados sectores. Cuando se quitan impuestos a los grandes grupos, se desfinancia al Estado y se pierden derechos”.
En este caso, el derecho afectado es central para la democracia:
“Se perjudica el derecho a la comunicación, a la cultura, a tener medios públicos y comunitarios con contenidos de calidad”.
El rol estratégico de los medios universitarios
Como director de una carrera universitaria vinculada a la gestión de medios comunitarios, Jaime destacó el papel clave del sistema universitario en la producción de sentidos críticos:
“Los medios universitarios garantizan otras voces, otras miradas, innovación y pensamiento crítico. Por eso están siendo ahogados presupuestariamente”.
Para el entrevistado, el ataque a las universidades públicas no es casual:
“Si las universidades públicas no existieran, este tipo de gobierno lo tendría mucho más fácil”.
Comunicación, poder y disputa de sentidos
Consultado sobre por qué la comunicación sigue siendo un blanco prioritario de las políticas gubernamentales, Jaime fue claro:
“En los medios se construyen sentidos, opinión pública, identidades, humores sociales. Ahí se disputan los proyectos de país”.
Frente a un escenario adverso, también destacó que la comunicación comunitaria sigue generando encuentros, cultura y pertenencia en los territorios, incluso en contextos de ajuste extremo.
Resistir, articular y no abandonar la lucha
El panorama es complejo, pero el mensaje final apela a la memoria colectiva y a la organización:
“Sabemos que pasamos situaciones parecidas o peores y salimos adelante. La única lucha que se pierde es la que se abandona”.
En un contexto marcado por la eliminación del Estatuto del Periodista, el desfinanciamiento de políticas públicas y el avance sobre derechos conquistados, la defensa del periodismo y de la comunicación comunitaria vuelve a ocupar un lugar central en la agenda democrática argentina.
