Contra el individualismo, cultura: el proyecto que lleva 15 años construyendo comunidad en Barrio Mitre

Artesano, gestor social y cultural , Rómulo Vidal es uno de los fundadores del Complejo Comunitario Barrio Mitre. Lo que comenzó como una sala vecinal en un predio abandonado hace más de dos décadas es hoy una organización con más de 250 chicos inscriptos en talleres, 60 adultos mayores participando de actividades regulares y un nuevo ciclo cultural que suma música en vivo con entrada libre y gratuita. En diálogo con Y de repente la noche, Vidal habló del origen del proyecto, del impacto de la pandemia, de la disputa que implica construir lazos comunitarios en tiempos de meritocracia y de por qué, según él, cada embate neoliberal termina fortaleciéndolos.

Rómulo Vidal, artesano de oficio, gestor cultural y social por trayectoria, es una de las caras más reconocidas del trabajo comunitario y en esta entrevista nos cuenta cómo nació el Complejo Comunitario Barrio Mitre

«Arrancamos con un grupo de amigos y vecinos. El predio donde hoy funciona el complejo había estado ocioso y abandonado durante más de 27 años. Hicimos muchos años de gestiones para que el municipio tomara nuevamente el control. Finalmente, allá por 2012, decidimos encarar el proyecto. Pero el antecedente es anterior: ya teníamos nuestro salón vecinal y desde hacía años trabajábamos en mesas de gestión territorial junto con la escuela, el centro de salud y otras vecinales, analizando las problemáticas que atravesaban los barrios».

¿Qué diagnóstico hacían en ese momento?

Teníamos muy claro, con datos de la realidad, que el consumo problemático ya afectaba a chicos cada vez más pequeños; hablamos de eso hace 20 años atrás. Digo esto porque parecería que es un fenómeno reciente pero nosotros llevamos dos décadas denunciando la falta de políticas públicas sustentables en el territorio para un abordaje que entendemos como muy complejo. Y también veíamos que los gurises en los barrios populares tenían serias dificultades para acceder a propuestas deportivas que fueran más allá del fútbol, y propuestas culturales que fueran más allá de la batucada en la esquina.

¿Y por qué llamarlo «complejo»?

El nombre surgió justamente de eso: de entender que las problemáticas sociales son complejas y que no hay solución posible desde un solo eje. Un salón vecinal tenía un alcance territorial acotado. El complejo apunta a algo más amplio, más articulado. En 2014 nos constituimos como asociación civil, obtuvimos personería jurídica y eso nos permitió gestionar desde otro lugar, establecer convenios con universidades, facultades y organismos del Estado.

«La lectura que hacíamos en los territorios era que muchas propuestas culturales y deportivas no se sostenían en el tiempo. Desde el primer momento dijimos: contra viento y marea, esto se va a sostener. Y así nos llevó  la vida»- Rómulo Vidal

¿Cuáles identificás como los hitos más importantes del proyecto?

La primera etapa fue recuperar el espacio físico, que estaba totalmente destruido. Pero la demanda fue grande desde el principio. En 2019 el complejo estallaba: estábamos rompiéndonos la cabeza pensando qué hacer con todo eso. Y nos agarró la pandemia. Eso nos rompió todas las redes construidas. No pudimos sostener los equipos. Fue un año y medio donde lo único que pudimos mantener fue un merendero con más de 360 viandas de merienda. Después, de a poco y con mucho temor, volvimos a abrir las puertas y a rearmar en una sociedad que había cambiado mucho.

¿En qué sentido había cambiado?

La pandemia profundizó el individualismo. Pasamos de «la patria es el otro» a que el otro era el riesgo. Y eso no fue inocente. Hay poderes que buscan romper las redes sociales y comunitarias, y que cada día tienen más herramientas para hacerlo. Nos venden un modelo donde la meritocracia es lo que prima: si sos exitoso es porque hiciste lo suficiente, y si quedaste al margen, es porque no supiste o no pudiste. No trabajaste lo suficiente. No tuviste capacidad.

«No hay una sociedad que se pueda construir con un montón de individuos aislados. Las soluciones individuales no existen», asegura Vidal.

¿Cómo se explica que el proyecto se sostenga frente a esos embates?

Casualmente una de las premisas al formalizar el complejo fue hacerlo sustentable en el tiempo. Y lo que fuimos viendo es que cada embate de los proyectos neoliberales le da como una dosis más de fuerza al proyecto comunitario. Con toda la dificultad, sí, pero es así. Uno como artesano sabe que los momentos de crisis también son momentos de oportunidad.

¿Cuál es hoy la participación real de los vecinos en la conducción del espacio?

Es una materia pendiente, hay que decirlo. Uno de los ejes centrales era formar organización social y participación ciudadana, pero sabemos que remamos contra corriente. Nuestra comunidad no se caracteriza precisamente por la participación. Los vecinos participan en el uso cotidiano del espacio, pero el equipo de conducción sigue siendo el mismo grupo de siempre. Es algo en lo que seguimos trabajando.

¿Qué implica la apertura del nuevo ciclo cultural?

La sala cultural siempre fue un objetivo. El día a día, las múltiples actividades y las limitaciones económicas fueron postergando ese sueño. El año pasado, al haber sido seleccionados en el Fondo Especial de Incentivo a la Cultura, las Artes y las Cienciael (Feicac) pudimos empezar a equiparnos con un equipo de sonido. Y en este contexto, entendiendo que se hace más necesario que nunca generar espacios de encuentro, lanzamos este ciclo. Va más allá de juntarse a escuchar buena música: es también para establecer un ida y vuelta, poner en cuestión nuestra cultura, el arte, y también para no dejar que nos quiten la alegría ni la esperanza.

«Lo comunitario es el camino para solucionar tantos problemas, tantas desigualdades y tanta injusticia. No nos van a ganar. No nos van a sacar la alegría», Rómulo Vidal.

¿Cuál es la agenda inmediata?

El 15 de mayo a las 21 horas se presenta María Silva junto al dúo Arapoti, con entrada libre y gratuita. El complejo cuenta con cantina a precios populares. Quienes quieran seguir todas las actividades —talleres, deportes, pileta en verano, las distintas propuestas del ciclo cultural— pueden encontrarlas en Instagram como @complejocomunitariobarriomitre.

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