«Sara era refugio»: Paraná nombró su casa de acogida por violencia de género en honor a una militante histórica

La Municipalidad de Paraná abrió una convocatoria pública para elegir el nombre del dispositivo territorial de protección a personas en situación de violencia de género. De 29 propuestas, el jurado seleccionó a Sara Inés Isaac: maestra, militante, perseguida por la dictadura y referente de siete décadas de organización popular. Su hija Laura habló desde el exterior; las compañeras de la Multisectorial de Mujeres de Entrerrianas contaron cómo fue la campaña que impulsó su nombre.

Nombrar es reconocer. Esa frase, repetida más de una vez durante la entrevista en Y de repente la noche, resume la lógica detrás de la decisión que tomó la Municipalidad de Paraná: abrir a la comunidad la posibilidad de ponerle nombre a su casa de acogida para mujeres en situación de violencia de género. El proceso recibió 29 propuestas. El jurado debía armar una terna con mujeres que no hubieran sido homenajeadas previamente con calles, plazas o parques, y que reunieran trayectoria en género, diversidad y justicia social. Sara Inés Isaac cumplía todos los requisitos.

La terna final quedó integrada por Sara Isaac, Lucía «la Loba» Torres Mansilla y Ana María «Coty» Sosa. El nombre elegido fue el de Sara.

 

Una deuda pendiente

Carolina Acuña, de la Multisectorial de Mujeres Entrerrianas y AGMER, recordó que la organización tenía una cuenta pendiente con Sara Isaac. En 2020, habían organizado un homenaje en vida para el 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, pero el femicidio de Fátima Acevedo fue el tema central de convocatoria y activismo y se decidió postergar ese homenaje. Después vino la pandemia. Después, la enfermedad de Sara.

«Nosotras teníamos una deuda con Sara», dijo Acuña. Cuando llegó la convocatoria municipal, el nombre surgió de inmediato al interior de la Multisectorial. Las integrantes más jóvenes que no la habían conocido personalmente la conocían por referencia. «Les contamos quién era Sara y todas dijimos: tiene que ser Sara».

Gabriela González, también integrante de la Multisectorial, describió una campaña sostenida en redes y grupos de pertenencia: «Nos pusimos en campaña a través de las redes, a través de todos los grupos en los que participamos. Y así fue llegando».

 

«La casa de la mujer es un refugio y Sara es sinónimo de refugio.»

 

Siete décadas de militancia

Sara Inés Isaac dedicó su vida a la lucha por la justicia social, la salud pública, la educación y los derechos de las mujeres y los sectores populares de Paraná. Participó durante más de siete décadas en organizaciones sindicales, feministas y territoriales.

Perseguida por la última dictadura militar, fue expulsada de la universidad y despedida de su trabajo en el Hospital San Martín. Con el regreso de la democracia, durante el gobierno de Alfonsín, retomó sus estudios. Estaba enferma, había atravesado un ACV a los cuarenta y tantos años, y trabajaba en condiciones precarias. Una amiga le prestó una máquina de escribir naranja —Cecilia Farías, según recuerda su hija— y con eso escribió su trabajo final. Se recibió en la UNER.

Su hija Laura, que participó de la entrevista desde el exterior, señaló que la determinación era una marca central en la forma de ser de su madre: «Cuando le decían que no, ella buscaba la forma. Era muy porfiada, superdeterminada». Y agregó: «Mis abuelos eran analfabetos y ella llegó a la universidad. Para ella ese recorrido era algo que siempre nos transmitió».

Desde su casa en el barrio San Agustín, Sara construyó redes de solidaridad, sostuvo ollas populares, acompañó a mujeres, jubilados, estudiantes y familias trabajadoras. Su militancia fue también una práctica cotidiana de cuidado y organización colectiva. No separaba la vida pública de la privada: sus hijos crecieron dentro de ese recorrido.

«No es que la casa era una cuestión aparte. Esa separación no existía», contó Laura. «Nosotros también éramos parte de esa participación. Ella nos iba llevando en ese recorrido».

 

«Hay un montón de chicas en Paraná que tomaron a mi mamá como propia, como su madre. Generaba esos vínculos».

 

Política pública y contexto

Las integrantes de la Multisectorial subrayaron el valor de la decisión municipal en el contexto actual. «Hace dos años y medio que venimos sufriendo un atraso histórico en todos los derechos que hemos conquistado las mujeres y las diversidades», dijo Acuña. «Antes teníamos redes a nivel provincial y demás; hoy no las tenemos. Solamente tenemos el municipio. Hay que decirlo».

La decisión de abrir el proceso a la comunidad fue también valorada en sí misma: en lugar de imponer un nombre por decreto, la Municipalidad convocó a la ciudadanía y recibió 29 propuestas. Para las organizaciones, ese procedimiento expresa en su forma el mismo espíritu que el nombre elegido: trabajo colectivo, construcción compartida, reconocimiento de quienes sostuvieron luchas durante décadas sin figurar en ninguna placa.

«Nombrar es reconocer», repitieron las entrevistadas. Y en el nombre de Sara Isaac, dijeron, caben también todas las que no fueron nombradas.

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