A más de dos años de la desaparición de Loan Danilo Peña, el proceso judicial comienza a reconstruir una trama que excede el caso de un niño perdido. El periodista y corresponsal de Infobae, Juan Bracco, quien cubrió las primeras audiencias del juicio en Corrientes, analiza las hipótesis, el comportamiento de los imputados y el entramado de poder que, a su criterio, permitió que el caso se transformara en uno de los episodios más inquietantes de la historia reciente argentina.
La desaparición de Loan y un juicio que vuelve a interpelar al país
La desaparición de Loan Danilo Peña dejó de ser hace tiempo un expediente policial para convertirse en uno de los casos judiciales más sensibles de la Argentina. La ausencia del niño continúa sin respuestas definitivas, mientras el juicio oral comienza a poner bajo la lupa no solamente a los acusados sino también las fallas, complicidades y maniobras que rodearon la investigación desde el primer día.
Durante meses el país siguió cada novedad, cada rastrillaje y cada hipótesis. Sin embargo, el avance del proceso judicial revela que detrás de la búsqueda de Loan existió una sucesión de decisiones, intervenciones y desvíos que complejizan aún más el escenario.
El periodista Juan Bracco, corresponsal de Infobae, estuvo presente en las primeras audiencias desarrolladas en Corrientes y compartió con Y de repente la noche su mirada sobre un proceso que, según sostiene, expone mucho más que una investigación criminal.
«La desaparición de un niño siempre conmueve. Pero cuando además aparecen intereses políticos, policiales y personas que intentaron alterar la investigación, el caso adquiere otra dimensión», resume.
Un operativo de seguridad desproporcionado para un juicio con escasa presencia pública
Uno de los aspectos que más llamó la atención de Bracco fue el enorme dispositivo de seguridad desplegado alrededor del predio de Gendarmería donde comenzaron las audiencias. Lejos de la expectativa inicial, la cobertura mediática fue reducida y prácticamente no hubo movilización social.
¿Qué impresión te dejó el comienzo del juicio?
—Fue una situación bastante particular. Había un doble anillo de seguridad montado alrededor del lugar donde se desarrollaban las audiencias. Uno estaba a dos cuadras y otro directamente en el ingreso al salón de Gendarmería. Sin embargo, cuando uno hablaba con la gente de Corrientes, muchos ni siquiera sabían que el juicio había comenzado. Incluso comerciantes de la zona desconocían qué ocurría frente a sus negocios.
Ese contraste entre la magnitud del operativo y el escaso interés visible fuera de la sala fue, para el periodista, uno de los primeros elementos llamativos del proceso.
Dos grupos bajo sospecha
Durante la entrevista, Bracco explica que la acusación distingue claramente dos grupos de imputados. Por un lado, quienes estuvieron presentes en el almuerzo familiar donde Loan fue visto por última vez. Allí aparecen familiares directos, el excomisario Walter Maciel y el matrimonio integrado por Carlos Pérez y María Victoria Caillava, señalados como protagonistas de la hipótesis principal de la investigación.
Según relata Bracco, la conducta de algunos integrantes de ese grupo durante las horas posteriores a la desaparición constituye uno de los ejes centrales de la acusación.
«La Justicia sostiene que hubo personas que plantaron pruebas, instalaron pistas falsas y obstaculizaron deliberadamente la búsqueda», señala.
Bracco recuerda especialmente el episodio de los botines hallados a más de un kilómetro del lugar de la desaparición, una evidencia cuya credibilidad fue cuestionada desde el inicio. «La acusación sostiene que era imposible que un chico de cinco años hubiera recorrido solo esa distancia en esas condiciones».
El segundo grupo está integrado por personas que se presentaron como miembros de la denominada Fundación Lucio Dupuy. Según la investigación, habrían intervenido de manera irregular con los menores que estuvieron junto a Loan antes de su desaparición. «En el juicio quedó evidenciado que los chicos cambiaron su declaración», explica Bracco. La referencia apunta a que los menores del entorno de Loan sufrieron un interrogatorio que los representantes de la Fundación hicieron pasar por una Cámara Gesell, un procedimiento que en realidad exige el estricto cumplimiento de protocolos y la intervención directa de funcionarios judiciales y por lo cual es uno de los episodios más controvertidos del expediente que involucra precisamente la actuación de ese grupo.
¿Qué papel atribuye la acusación a esas personas?
—Están acusados de haber intentado desviar la investigación. Se llevaron a un hotel a los chicos que habían estado con Loan. No se sabe exactamente qué ocurrió allí, pero después de ese encuentro los menores modificaron sus declaraciones. Además organizaron una supuesta reconstrucción de los hechos por fuera de cualquier procedimiento judicial.
Para Bracco, aquel episodio constituye uno de los momentos más difíciles de explicar dentro de toda la investigación. «Todo ocurrió fuera del marco legal. No había autoridad judicial controlando esas actuaciones y, sin embargo, tuvieron una enorme exposición mediática».
Más allá del expediente, el periodista describe el clima que se vivió durante las primeras audiencias en torno a las reacciones —o la ausencia de ellas— entre los imputados.
¿Qué fue lo que más te impactó durante las audiencias?
—Dos personas particularmente. Pérez tenía una mirada completamente vacía. Y Laudelina mantenía permanentemente la cabeza baja. Me tomé el trabajo de registrar sus gestos mientras se leía la acusación. Apenas tuvo dos o tres reacciones durante toda la audiencia. El resto del tiempo miró el piso o sus manos. Me quedó la sensación de que sabe mucho más de lo que dice.
Las hipótesis que siguen abiertas
Aunque la investigación apunta principalmente a la sustracción del menor, Bracco recuerda que durante la instrucción aparecieron múltiples líneas investigativas. Entre ellas menciona las vinculadas con redes de trata, apropiación ilegal de niños, tráfico de personas e incluso hipótesis rituales que, si bien aparecen con menor consistencia probatoria, nunca fueron completamente descartadas.
También advierte que el contexto sociocultural de algunas zonas de Corrientes ayuda a comprender la aparición de determinadas creencias populares y prácticas religiosas que atravesaron el caso desde el inicio.
Sin embargo, aclara que será el juicio el que determine qué hipótesis cuentan finalmente con respaldo probatorio.
El poder como pieza indispensable
Bracco sostiene que resulta imposible comprender la dimensión del caso sin analizar la intervención —por acción u omisión— de distintos sectores del poder.
¿Qué deja al descubierto este caso?
—Yo completaría una idea: esto no habría sido posible sin participación directa del poder. Sin participación de sectores de la política, sin participación de la policía y sin estructuras que permitieron que durante tanto tiempo se desviara una investigación de semejante gravedad.
La afirmación sintetiza uno de los debates que atraviesan el juicio: hasta dónde llegan las responsabilidades individuales y hasta dónde aparece una red de vínculos institucionales que condicionó la búsqueda desde el comienzo.
Un caso que excede a Loan
La desaparición de Loan volvió a instalar una discusión que Argentina conoce desde hace décadas: la persistencia de delitos vinculados con la trata, la apropiación ilegal de niños y las enormes dificultades para esclarecer desapariciones de menores.
Durante la entrevista también surgió inevitablemente la comparación con otros casos emblemáticos, como el de Fernanda Aguirre, ocurrido en Entre Ríos hace más de veinte años y que aún continúa dejando preguntas abiertas.
Cada nuevo expediente revive la misma inquietud: cuánto aprendió el Estado de aquellas experiencias y cuánto falta todavía para garantizar investigaciones rápidas, coordinadas y libres de interferencias.
Mientras el juicio avanza, las respuestas que durante dos años permanecieron ocultas comienzan a ser discutidas en una sala judicial. El desafío ya no consiste solamente en determinar quiénes son responsables de la desaparición de Loan Danilo Peña. También implica establecer si existió una estructura de poder capaz de obstaculizar deliberadamente la verdad.
Ese interrogante, más allá del resultado del proceso, probablemente sea uno de los legados más profundos que dejará este caso.
