En esta entrevista a Pablo Barbirotto, juez penal de Niños y Adolescentes en Entre Ríos, hablamos en Y de repente la noche sobre las formas de prevenir el Abuso Sexual hacia las Infancias.
El abuso sexual hacia niñas, niños y adolescentes es una de las violencias más graves, dolorosas y también más invisibilizadas. Sucede mayormente en silencio, en ámbitos familiares o de cercanía, y muchas veces sin que haya marcas visibles. Pero, como sostiene Pablo Barbirotto, juez penal de Niños y Adolescentes de Entre Ríos, “también hay alternativas, posibilidades de asistencia y acompañamiento para reparar esos procesos desde el momento mismo de la denuncia”.
Cada 19 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Prevención del Abuso Sexual Infantil. La fecha se fijó un día antes del aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, para subrayar la necesidad de visibilizar y proteger los derechos de las infancias y adolescencias frente a las violencias sexuales.
Barbirotto insiste en no naturalizar siglas o términos que diluyen la gravedad de los hechos. “Muchas veces utilizamos siglas como ‘ASI’, que no representan el verdadero delito del que estamos hablando. Estamos frente a los peores delitos que puede sufrir una persona, y más cuando recién se está formando como la niñez y la adolescencia”.
Por eso, explica, “hoy se prefiere hablar de violencias o agresiones sexuales en la niñez y la adolescencia”.
El relato como señal clave
Las violencias sexuales rara vez dejan marcas físicas. Tampoco siempre hay comportamientos evidentes. Sin embargo, Barbirotto señala el indicador más importante: la palabra del niño o la niña.
Y agrega que escuchar no es lo mismo que interrogar. En la provincia de Entre Ríos, el protocolo interinstitucional establece procedimientos para evitar la revictimización. “Antes, el niño contaba lo sucedido a la docente, después a la directora, luego al equipo pedagógico. Cuando llegaba al Poder Judicial ya no quería hablar más. Había sido revictimizado tantas veces que el relato se perdía”, explica.
Hoy, quien recibe el relato, un docente, un médico, un adulto de confianza, no debe investigar, ni indagar, sino registrar lo que el niño dijo y elevar un informe de sospecha. “Esa persona no debe transformarse en fiscal o investigador. Lo que el niño cuenta es lo que hay que informar. A la justicia le corresponde investigar si ese hecho existió, cómo fue y quiénes fueron los autores”.
Cómo declara un niño hoy
Con los cambios introducidos por el protocolo, los niños declaran mediante entrevista testimonial videograbada, antes conocida como Cámara Gesell. “Nunca puede estar presente el supuesto agresor ni familiares. Se informa al niño dónde están las cámaras, quiénes escuchan, y se resguarda su seguridad para que pueda hablar sin miedo”, explica Barbirotto.
Este enfoque busca cuidar el relato, evitar el daño psicológico y garantizar los derechos tanto de la víctima como del debido proceso judicial.
Educación sexual integral: una herramienta de prevención
Los especialistas coinciden: la educación es una de las principales herramientas de protección. Según datos del Ministerio Público Tutelar, el 80 por ciento de los niños que denunciaron abuso lo hicieron después de haber recibido contenidos de Educación Sexual Integral (ESI).
Barbirotto agrega: “Un niño o una niña que conoce su cuerpo tiene menos posibilidades de ser víctima de violencia sexual. No se trata de enseñar contenidos porno, como algunos creen. Se trata de que los chicos distingan entre secretos buenos y secretos malos, que sepan que su cuerpo merece respeto y a quién acudir”.
El juez plantea también la necesidad de revisar las llamadas “reglas de oro” que suelen enseñar los adultos: “Decimos ‘nadie te puede tocar’, pero el niño lo recibe como una orden. Cuando alguien lo toca, siente que incumplió esa orden y calla. También cuando le decimos ‘si alguien te toca, vení y contámelo inmediatamente’. Cuando logra procesarlo, ya no fue inmediato, y vuelve a callar”.
Las frases deben transformarse para no generar culpa: “Si alguien te toca, no es tu culpa. Contámelo cuando puedas, lo antes posible. Nadie te va a castigar por eso. Yo no le voy a hacer daño a esa persona, pero voy a hacer lo posible para que esos hechos no sigan ocurriendo”.
Datos que revelan el silencio
Las cifras son alarmantes:
-
Entre el 75% y el 80% de los abusos se producen en el ámbito familiar o de cercanía.
-
Según la OMS y UNICEF, uno de cada cuatro niños y una de cada seis niñas en el mundo será víctima de violencia sexual antes de los 16 años.
-
La mayoría de los casos se dan en silencio, muchas veces sin denuncia por vergüenza, culpa o miedo.
“Es tremendo. Por eso necesitamos días como este para concientizar, pero también protocolos todos los días del año para prevenir y actuar”, refuerza Barbirotto.
Nuevas formas de violencia sexual: la era digital
Las violencias sexuales se transforman con la tecnología. Además de los contactos abusivos, aparecen modalidades como el ciberacoso, la difusión de imágenes íntimas manipuladas o compartidas sin consentimiento y el chantaje digital.
“No solo hablamos del adulto que contacta a un niño. También de compañeros que manipulan fotos, que montan rostros en cuerpos desnudos y lo difunden. Hemos tenido casos de suicidios de adolescentes de 14 o 15 años que no pudieron afrontar esa situación”, advierte.
Frente a esto, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos trabaja en la actualización del protocolo provincial para incorporar la violencia digital y capacitar a equipos judiciales y educativos.
“Hay que hablarlo todos los días. Y seguir apostando a los medios como una herramienta de conciencia y protección”, puntualizó.
