Mónica Borgogno: poesía, cuidados y memorias

En Y de repente la noche damos vuelta la página y nos metemos de lleno en esos territorios que tanto nos gusta recorrer: los de los libros, la poesía y esas voces que iluminan. Esta vez, con alguien que conocimos entre presentaciones y encuentros literarios, cuando los libros empiezan a ser excusa y puente: hablamos con Mónica Borgogno, licenciada en comunicación social, especialista en educación, cultura y ciencia, docente, escritora y realizadora cultural.

Acaba de publicar Una lucecita apenas, un libro de poemas editado por Ana Editorial. Un libro que acaricia, que se vuelve espejo, que «enfoca bien en las esquinas donde los plumeros no llegan», como dice Belén Zaballo. Un libro atravesado por la memoria, los cuidados y lo íntimo.

Una lucecita apenas tiene dos partes, y lo que une a una y a la otra es cierta preocupación por los cuidados. Cómo tienen que ser, cómo nos impactan, cómo nos dicen que tienen que ser los cuidados de la madre o de los niños y niñas, y qué podemos hacer en realidad con eso. Todos los mandatos que se van cargando en la mochila”, cuenta Mónica.

Hablamos también del miedo y del pudor a compartir la poesía. Esa sensación de desnudarse frente al otro. “Una puede escribir más hermético para que no te descubran la desnudez, pero una sabe lo que está diciendo ahí”, dice. Y en esa honestidad está también su proceso de escritura, su búsqueda, su espera y ese empujón que significó haber enviado sus poemas al premio Fray Mocho: “Lo había dicho: si lo gano, lo publico, y si no lo gano, también lo publico. Después vino una mención y ahí sí dije: ahora lo trabajo, lo ordeno, lo limpio”.

«Mi mamá sabe su infancia fue de matecocidos y pan, de faltas y repitencias,
de trenes, nunca bicicletas, de risas, escapadas, cobijo, pero esta mitad ya no está.
De las lluvias de entonces eran la gloria, la posibilidad de chapotear, salpicar
y manejar el hasta la escuela. Hoy, ayer, quién sabe mañana.
Mi mamá sabe, quién tiene que cuidarla y quién no. Sabe bien el nombre
de quién se acerca. De repente, todo es de repente, se despierta y dice:
“Vos sabés que quiere contar como contaba una historia.”
Siempre creyó que no sabía nada. Ella bien sabe» 
escuchamos en la voz de la autora.

La conversación se abre hacia esa poesía que escucha, que registra “lo chiquito”, que observa, que detecta detalles, miradas, gestos. Mónica habla de sus otros lenguajes, los que la habitan: la fotografía, el videopoema, el cine, el teatro Lambe-Lambe, sus cajitas, sus miniaturas. Ese universo artesanal donde también vibra lo poético. “La poesía para mí tiene algo de detenerse, de captar un gesto, una mirada, una palabra que empieza a decir… y empieza a develar algo más profundo. Una obsesión por el detalle”, dice.

Y aparece otro poema, de la segunda parte, que conmueve por su potencia y su verdad territorial:

En el oeste, zarpado, no vuelan los fardos
como en las películas de vaqueros, caballos, indios.
En el zarpado oeste, no hay plazas,
solo montones de basura, tiros, barro, polvo,
carros de animales flacos.
Zarpado el oeste, olvidado, lejano oeste,
donde una entraña aún congelada
aguarda el rescate.
“Rescatate”, le dice el viejo al nene
que revuelve otras entrañas
en el oeste de esta ciudad que es cualquiera.

Ese poema nació después de haber trabajado en el corazón del oeste paranaense. Mónica lo retrata con imágenes tatuadas en la memoria: “Yo veía el humito de la basura. Y de pronto, del medio de ese humito salía una mamá con un nene de guardapolvo, camino a la escuela”.

La conversación fluye: las memorias, las desigualdades, la incomunicación en tiempos de hiperconexión, el monólogo del audio, la fragilidad de la palabra, la precariedad del diálogo. Y también la escritura que vuelve siempre, como pregunta. “Estoy escribiendo sobre la impunidad con que se dicen cosas, con que se naturalizan. Sobre la injusticia”, cuenta.

Una lucecita apenas se presentó hace poco en Oro Verde. La tirada voló. Quedan apenas los ejemplares por eso está pensando en la reedición de un libro de poemas que aportan claridad y sensibilidad.

Escuchá la entrevista completa en Spotify:

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