Campo de Mayo fue detectado como el mayor emisor de metano del mundo

Una investigación satelital de la Universidad de California encendió las alarmas internacionales al posicionar al Complejo Ambiental Norte 3 en el epicentro de la crisis climática por gases de efecto invernadero. Dialogamos con el periodista especializado en economía, Alejandro Rebossio, que se desempeña en Deutsche Welle (DW) y Radio Con Vos, para desentrañar el alcance del informe, los cuestionamientos de la empresa y la cadena de responsabilidades políticas y de consumo que sostienen este alarmante registro.

Un monitoreo satelital de la Universidad de California (UCLA) ubicó al Complejo Ambiental Norte 3 del CEAMSE en el centro de la preocupación ambiental internacional. El periodista especializado Alejandro Rebossio analiza la metodología del estudio, las respuestas oficiales y la cadena de responsabilidades estructurales tras este alarmante récord.

¿Cómo surge el acceso a esta investigación de la Universidad de California de Los Ángeles y qué diagnóstico establece sobre el metano en Argentina?

El acceso inicial al informe se dio gracias al seguimiento de una cobertura previa de la colega Gabriela Ensinck en Canal 26, lo que permitió establecer un contacto directo con los investigadores de la UCLA en Estados Unidos. El equipo que lideró el monitoreo satelital cuenta con científicos latinoamericanos abocados a cartografiar las emisiones globales de metano.

En términos ambientales, el foco de urgencia se ha desplazado hacia este gas. Si bien el dióxido de carbono (CO₂) es el principal causante del calentamiento global por su volumen derivado de la quema de hidrocarburos, el metano representa el 17 por ciento de los gases de efecto invernadero. La diferencia estructural es que el metano permanece menos tiempo en el aire, unos 10 años contra los 100 años del dióxido de carbono, lo que significa que atacar sus focos de emisión genera una reducción del impacto atmosférico mucho más inmediata.

En el plano de las consecuencias locales, ¿qué nivel de toxicidad directa representa el metano para las poblaciones periféricas?

Científicamente, el metano no es catalogado como un gas tóxico que genere un daño o envenenamiento respiratorio inmediato al ser inodoro. Su peligrosidad radica estrictamente en su potencia para acelerar el calentamiento global. Sin embargo, su vulnerabilidad ambiental es más controlable: si se mitigan las emisiones de metano, los resultados en el termómetro global son visibles a corto plazo. Cabe aclarar que a escala global los basurales son la tercera fuente de emisión, precedidos por la ganadería en segundo lugar y la industria petrolera como principal vector de contaminación.

Radiografía operativa y el dilema del CEAMSE

Para comprender la escala del problema, ¿cuál es la situación geográfica y tecnológica del complejo señalado?

El Complejo Ambiental Norte 3 está emplazado en Campo de Mayo, abarcando los partidos bonaerenses de San Miguel, San Martín y Tigre, sobre la traza de la autopista Camino del Buen Ayre. No se trata de un basural a cielo abierto, sino de un megapredio de relleno sanitario donde los residuos sólidos se compactan y se cubren con capas de tierra.

Aunque el predio cuenta con infraestructura para el compostaje, reciclaje y plantas de captura de biogás para generar energía eléctrica, la tecnología del relleno sanitario está quedando obsoleta a nivel internacional. Los expertos advierten que este modelo ya fue superado en países desarrollados por sistemas de procesamiento cerrados muchísimo más eficientes y con menores índices de fuga atmosférica.

¿Cuál ha sido la estrategia de defensa o descargo técnico por parte de las autoridades del CEAMSE ante la difusión del informe de la UCLA?

El volumen que administra el predio es fenomenal: recibe diariamente el 80 por ciento de la basura generada en el Gran Buenos Aires y el 20 por ciento de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ante la contundencia de los datos, el CEAMSE ensayó un cuestionamiento metodológico alegando que la universidad solo basó sus conclusiones en dos mediciones aisladas. Sin embargo, los autores de la investigación ratificaron que las lecturas satelitales cubrieron un bloque temporal de más de 100 días y que el satélite detectó picos críticos de metano cada vez que apuntó hacia el cuadrante de Campo de Mayo.

La otra línea de defensa de la empresa estatal es el prorrateo estadístico. Argumentan que si se mide la generación de metano en proporción estricta a la masa de basura que reciben de más de 15 millones de habitantes, el predio descendería del primer al décimo puesto del ranking. Sin embargo, el problema para la atmósfera sigue siendo el volumen bruto absoluto inyectado diariamente.

Responsabilidades políticas, corporativas y de consumo

Frente a este escenario de exposición internacional, ¿se han registrado resoluciones o políticas de contingencia por parte de las administraciones gubernamentales implicadas?

Hasta el momento, las administraciones de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han evitado asumir una responsabilidad directa, delegando la carga institucional de las explicaciones en el directorio de la empresa. No obstante, el problema de fondo excede a la ingeniería del predio y radica en la alarmante generación de residuos en origen.

Para reducir el metano es urgente enterrar menos basura. Esto exige reflotar debates legislativos clave como la Ley de Envases. Existe una responsabilidad primaria de las industrias de consumo masivo que vuelcan al mercado paquetes y botellas plásticas sin hacerse cargo del costo financiero de su reciclaje o disposición final.

Si se traslada esta problemática al diseño de las ciudades de la región, ¿qué tan viable resulta hoy para un ciudadano promedio adoptar hábitos de separación eficiente?

El diseño urbano actual opera como un desincentivo estructural. En la propia Ciudad de Buenos Aires, el contenedor gris (para residuos mezclados) está en la puerta de cada hogar, pero para desechar materiales reciclables (plástico, vidrio, metal) el vecino debe caminar una o más cuadras hasta un contenedor verde. En barrios periféricos o asentamientos informales, la distancia es mucho mayor o el servicio es inexistente. La infraestructura pública debe facilitar la separación en el microentorno cotidiano: si no hay un tacho de reciclaje por cuadra, la masa crítica de la población no modificará sus hábitos.

La agenda global y las metas técnicas de mitigación

¿Cómo se inserta este registro local en la agenda geopolítica ambiental?

La cadena de responsabilidades globales es profundamente asimétrica. Históricamente, las potencias industriales del Norte (Estados Unidos, Europa y posteriormente China) enriquecieron sus economías contaminando la atmósfera durante un siglo, por lo que el Sur global reclama legítimamente financiamiento para la mitigación. A esto se suman retrocesos sistémicos, como las posturas del gobierno estadounidense de Donald Trump al retirarse del Acuerdo de París. Sin embargo, estas tensiones geopolíticas no anulan el peligro ambiental concreto de sostener un foco emisor de magnitud mundial en nuestro territorio, más aún cuando la política energética nacional continúa apostando fuertemente a la extracción de hidrocarburos no convencionales como por ejemplo en Vaca Muerta.

Para concluir, ¿existe algún compromiso técnico o fiscalización auditable que el CEAMSE haya presentado para revertir este indicador en el corto plazo?

La empresa afirma que se encuentra ejecutando un plan de certificación de captura de carbono. Sus registros sostienen que durante el transcurso de este año 2026 se logró incrementar en un 16 por ciento la captura certificada de metano respecto a las mediciones críticas del periodo anterior. Como dato del entramado político institucional, conviene recordar que el directorio de la empresa estatal CEAMSE está presidido por Claudio «Chiqui» Tapia (titular de la AFA), bajo el cupo de designación de la gobernación bonaerense.

Al consultar a los científicos de la Universidad de California sobre estos descargos y campañas de publicidad corporativa lanzadas por la empresa, su postura fue constructiva. Señalan que el propósito de estos monitoreos espaciales no es punitivo, sino forzar a los operadores de los vertederos críticos del mundo a saberse observados globalmente y obligarlos a invertir en tecnologías de mitigación inmediatas.

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