A nueve años del femicidio de Micaela García, Néstor Pavón volverá a ser juzgado como coautor

El nuevo juicio comenzará el 29 de octubre en Gualeguay y se extenderá durante ocho jornadas. Néstor “Yuyo” García, padre de Micaela y referente de la Fundación Micaela García, habló sobre el largo proceso judicial que permitió llegar a esta instancia, las pruebas que sostienen la acusación contra Pavón y las responsabilidades que, según sostiene, exceden al Poder Judicial. “Está muy claro que actuaron dos y que esa otra persona era Pavón”, afirmó.

El femicidio de Micaela García, ocurrido el 1° de abril de 2017 en Gualeguay, volverá a los tribunales entrerrianos. El próximo 29 de octubre, a las 9, comenzará un nuevo juicio oral y público contra Néstor Pavón, quien será juzgado como coautor del secuestro, abuso sexual y femicidio de la joven. El debate se desarrollará durante ocho jornadas y se extenderá hasta noviembre.

Pavón había sido condenado en el primer juicio a cinco años de prisión por encubrimiento, mientras que Sebastián Wagner recibió prisión perpetua por el femicidio. Desde el comienzo, la familia de Micaela sostuvo que Pavón había participado directamente del crimen y debía responder como coautor.

Después de una extensa disputa judicial, la Cámara había ordenado realizar un nuevo juicio. Esa decisión fue posteriormente revisada por el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, que cerró la posibilidad de avanzar en esa instancia. La familia recurrió entonces a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Finalmente, la Corte rechazó la sentencia del máximo tribunal entrerriano y quedó firme la resolución de la Cámara que había dispuesto un nuevo debate para Pavón.

En diálogo con Y de repente la noche, Néstor “Yuyo” García repasó ese recorrido y planteó que la discusión central del nuevo juicio será determinar qué responsabilidad tuvo Pavón en el femicidio de su hija.

¿Qué significa para la familia que, después de tantos años, finalmente tenga fecha el nuevo juicio contra Néstor Pavón?

-Nosotros pedimos en el juicio de primera instancia que Pavón fuera condenado por violación y femicidio de Micaela y creemos que hay pruebas para condenarlo por eso. Cuando se resolvió que le daban cinco años por encubrimiento, decidimos apelar. La Fiscalía también apeló y la Cámara que analizó el caso nos dio, si se quiere, la razón y planteó la necesidad de abrir un nuevo juicio. La Cámara sostuvo que tenía dudas respecto de que Néstor Pavón se hubiera autoencubierto. La sentencia de la Cámara establece que había que hacer un nuevo juicio. Después, tanto Pavón como Wagner apelaron esa decisión ante el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, que volvió a tomar como propia la resolución del juicio de primera instancia y cerró el caso en la provincia.

Nosotros pedimos que el expediente fuera elevado a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Nos negaron esa elevación y presentamos un recurso extraordinario en queja. La Corte pidió el expediente, pasó mucho tiempo hasta que finalmente llegó y el Procurador General de la Nación aconsejó que se rechazara la sentencia del Superior Tribunal de Entre Ríos. La Corte rechazó esa sentencia y, al hacerlo, quedó firme la resolución de la Cámara que establecía que había que realizar un nuevo juicio a Néstor Pavón. Eso es lo que va a suceder ahora, en octubre y noviembre.

El caso de Micaela también dejó una discusión profunda sobre el funcionamiento del sistema judicial. ¿Qué lectura hacen después de todo este recorrido?

-Me parece que hay algo que excede al Poder Judicial. Yo creo que hay una corporación político-judicial, porque al juez Carlos Rossi se le hizo un jury y no solamente lo salvaron los votos de integrantes del Superior Tribunal de Justicia, sino que hubo también una convivencia con determinados sectores del poder político. No sabría decir exactamente por qué ocurrió, pero hubo personas del poder político que se conmovieron frente al caso de Micaela y después acompañaron la decisión de sostener a Carlos Rossi en su lugar. Eso genera sospechas.

Y no sucedió solamente ahí. En el jury que se le hizo a Rossi, el procurador, que cumple una función similar a la de un fiscal en un juicio común, no acusó. Nosotros estuvimos en la audiencia final y los abogados de Rossi plantearon: “Si nadie está acusando, esto no tiene ningún tipo de sentido”. Eso fue lo que ocurrió.

Después hubo un abogado que pidió un jury para el procurador y también ahí la política terminó salvándolo. Uno de los diputados que había presentado un proyecto de adhesión a la Ley Micaela en la provincia de Entre Ríos terminó salvando con su voto al procurador. Por eso creo que hablar solamente de una corporación judicial es achicar la mirada.

El nuevo juicio tendrá además una integración diferente del tribunal. ¿Era una condición necesaria para ustedes?

Claramente. Las personas que estuvieron involucradas previamente en la situación no podían formar parte del tribunal del nuevo juicio. Incluso nosotros intentamos recusar al segundo vocal porque, si bien no tenía una implicancia directa con Pavón, había defendido a Sebastián Wagner cuando era defensor oficial, en un caso de violación. Eso fue rechazado, lo apelamos y volvieron a rechazarlo.

También pedimos la prisión preventiva de Pavón para este nuevo proceso. Nos la rechazaron, volvimos a insistir y nuevamente nos la rechazaron. Nosotros entendemos que hay un posible femicida que está conviviendo con el resto de la sociedad.

Pavón fue condenado a cinco años de prisión efectiva y cumplió algo más de tres. El femicidio de Micaela lleva nueve años. Hace mucho tiempo que un posible femicida está viviendo en sociedad.

La Cámara habló de la posibilidad de que Pavón se hubiera autoencubierto. ¿Qué elementos consideran centrales para este nuevo juicio?

-No es algo que digo yo. Es lo que dice la sentencia de la Cámara. La sentencia establece que existe la sospecha de que Néstor Pavón se haya autoencubierto.

Hay varios testigos del lugar donde fueron a comer antes. Son chicas que atendieron la mesa donde estaban ellos y que declararon que estaban buscando gente para tener sexo. Cuando se encuentra la sandalia de Micaela, en un lugar próximo, hay una mujer que declara que Micaela les dice: “Déjenme”, hablando en plural. Ahí ya aparece una prueba de que había más de una persona.

Cuando van hacia el lugar donde encontraron el cuerpo de Micaela, hay una persona que ve dos personas dentro del vehículo. Cuando ya había amanecido y regresan de ese lugar, otra persona vuelve a observar que eran dos personas.

El auto estaba escondido en el lavadero de Pavón. Además, el vehículo había sido lavado. Pavón era el empleador de Sebastián Wagner. El que lo lavó fue el hijo del hijastro de Wagner, porque su mamá le pidió que lo hiciera. Nosotros nunca pedimos una condena contra él porque sabíamos que no había tenido nada que ver con el hecho.

Por otro lado, la autopsia demuestra que pasó cierto tiempo entre que Micaela fue subida al vehículo y llevada al lugar donde fue encontrada. Está identificado aproximadamente el lugar donde la violaron y asesinaron. Las cámaras muestran que el auto circulaba de manera recta, sin maniobras extrañas.

Imagínense a Micaela viva adentro del vehículo. Si no iban dos personas, ¿cómo podía suceder que no hubiera ninguna reacción frente a quien manejaba? No hubo ningún movimiento del vehículo que indicara que el conductor hubiera perdido el control. Para nosotros hay un montón de elementos como para asegurar que fueron dos personas.

¿Por qué creen que Pavón fue imputado inicialmente por encubrimiento y no como coautor, teniendo en cuenta esos elementos?

-Yo creo que hay una explicación, aunque no lo puedo asegurar. Es mi propio análisis y no tengo datos para sostenerlo como una certeza. A Micaela se la buscó durante una semana. La sociedad de Gualeguay, salvo la Facultad donde estudiaba, sus profesores y profesoras, sus compañeros, las autoridades y algunas personas más, se involucró bastante poco. La sociedad se vuelca mucho más a partir del martes, cuando el sospechoso era Sebastián Wagner, que no era una persona de Gualeguay.

El jurado del primer juicio era de Gualeguay. Yo pienso, sin tener ningún dato para aseverarlo, que puede haber influido la dificultad de aceptar que una persona de Gualeguay pudiera haber hecho algo así. Hoy esa situación no está. Pavón tuvo que irse a vivir a una localidad muy pequeña de Santiago del Estero porque no puede vivir en Gualeguay ni en Entre Ríos. En ese momento no sé. Para mí está muy claro que actuaron dos y que esa otra persona era Pavón.

El nombre de Micaela quedó asociado a una transformación legislativa e institucional a través de la Ley Micaela. ¿Qué mensaje transmite que su femicidio todavía tenga una discusión judicial pendiente?

-Nosotros siempre decimos lo mismo: la mayoría de los casos ni siquiera tienen un condenado. Esa es la generalidad. En el caso de Micaela, gracias al trabajo del fiscal Ignacio Telenta y de otros abogados de la Fiscalía, como Dardo Tortul, se logró que al menos hubiera una persona condenada a cadena perpetua. También el padrastro de Wagner resolvió su situación en un juicio abreviado. Creemos que la Fiscalía trabajó muy bien y que se lograron reunir las pruebas necesarias para condenar a Wagner por el hecho. Nosotros vamos a pelear hasta donde podamos para que Pavón también responda por su responsabilidad.

Después de nueve años, ¿de dónde sale la fuerza para sostener esta búsqueda de justicia?

-Hay varios motivos. Me parece que la vida comprometida de Micaela para tratar de mejorar esta sociedad, desde los ámbitos en los que participó —la política, la Facultad, la forma en que acompañaba a sus compañeros en el estudio y todo lo que encaraba— merece que por lo menos intentemos que esto se aclare.

Otro motivo es que Micaela tenía muchos sueños y esos sueños ya no están en este plano para poder cumplirlos. Nosotros creemos que tenemos el compromiso, el deber, las ganas y la voluntad de tratar de que esa sociedad con la que Micaela soñaba sea lo más cercana posible. Hacemos cosas hasta donde nos dé el cuero.

Micaela tiene tres hermanos varones, más chicos que ella, que también tienen sus propios sueños y merecen que nosotros estemos fuertes para acompañarlos como acompañamos a Micaela en todo lo que quiso encarar.

Y también hay un montón de chicas que militaban con Micaela y otras que se acercan a la Fundación y que sabemos que están en situaciones de violencia por motivos de género. Desde nuestro humilde espacio tratamos de hacer todo lo que podemos.

La Fundación Micaela García también trabaja en prevención y capacitación. ¿Qué lugar ocupa esa tarea en esta búsqueda?

-Estamos convencidos de que la sociedad no se cambia solamente con condenas. Por eso acompañamos y trabajamos permanentemente para que la Ley Micaela termine de instalarse definitivamente, haciendo capacitaciones y mostrando nuestra manera de trabajar.

Creemos que esto se cambia a través de la prevención y que el mejor elemento para prevenir es la capacitación, que es lo que establece la Ley Micaela. Desde la Fundación hemos formado personas en todo el país para que puedan replicar la Ley Micaela en sus lugares. Aproximadamente 700 personas se formaron con nosotros como replicadoras de la Ley Micaela.

También formamos personas que tienen la intención de acompañar a mujeres o disidencias que están atravesando situaciones de violencia. Para eso hay que formarse. Hay que aprender a hacer evaluaciones de riesgo permanentemente cuando se entrevista a una mujer. Eso lo hacemos en la Fundación, además de acompañar.

Estamos convencidos de que esto se corrige trabajando en red y tratamos de ampliar esa red a través de las capacitaciones. Actualmente también ofrecemos cursos virtuales de la Ley Micaela para personas a las que el propio Estado donde trabajan no les brinda esa formación.

El nuevo juicio tendrá ocho jornadas y significará también un esfuerzo económico para la familia. ¿Cómo se están preparando?

-El domingo Micaela cumpliría 30 años. El día anterior vamos a hacer un evento en Buenos Aires, en un centro cultural que nos ofreció una de las abogadas que nos acompaña desde hace varios años. La idea es juntar fondos para los abogados que van a acompañarnos en esta oportunidad.

El doctor Impini tiene un problema de salud y no puede someterse a este nivel de estrés. No quería abandonarnos a mitad de camino, pero necesitamos contar con otros abogados. Son tres abogados de Paraná y son ocho días de audiencia. Si bien no nos cobran honorarios, tampoco queremos que tengan que poner dinero de su bolsillo para alojarse, comer o afrontar los gastos del juicio. También hay una rifa que hizo la abuela de Micaela para juntar fondos y sostener los viáticos y el alojamiento de los abogados que nos acompañarán. Uno de ellos es José Iparraguirre, que encabeza el grupo, junto con un abogado muy prestigioso en materia de derechos humanos que se ofreció voluntariamente a acompañarnos en este proceso.

El nuevo debate comenzará el 29 de octubre en Gualeguay, a más de nueve años del femicidio que marcó a Entre Ríos y que impulsó una discusión nacional sobre violencia de género, responsabilidad estatal y formación en perspectiva de género.

Para la familia, el juicio representa una nueva oportunidad para que la Justicia determine si Néstor Pavón tuvo participación directa en el secuestro, abuso y asesinato de Micaela. Pero la búsqueda de justicia también continúa vinculada a una tarea que la familia convirtió en política de prevención: la formación en género, el acompañamiento de mujeres y diversidades en situación de violencia y la construcción de redes.

“Creemos que esto se cambia a través de la prevención y el mejor elemento para prevenir es la capacitación”, sostuvo García. La causa judicial vuelve ahora a los tribunales, mientras la familia mantiene el mismo horizonte que planteó desde el comienzo: que quienes tuvieron responsabilidad en el femicidio de Micaela respondan ante la Justicia.

Escuchá la entrevista completa:

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