La Mala: periodismo a contramano de la lógica del click

A casi tres años de su creación, la revista digital independiente La Mala, de Gualeguaychú, sostiene una propuesta periodística basada en la profundidad, la investigación y una agenda que busca correrse de la lógica de la inmediatez. El proyecto nació en octubre de 2023 y actualmente reúne a siete personas que trabajan de manera cooperativa y sostienen el medio a través de suscripciones y pauta.

Lucho Peralta, periodista y uno de los impulsores de la revista, conversó con Y de repente la noche sobre las razones que llevaron a crear este espacio, las dificultades de sostener un medio autogestivo y la necesidad de recuperar el valor de la palabra en un escenario donde el click parece haberse convertido en una medida central para los medios digitales.

¿Qué faltaba en la comunicación para que surgiera la necesidad de crear La Mala?

—Más que en la comunicación de Gualeguaychú, me parece que faltaba algo en la comunicación en general. En lo personal, soy periodista, soy comunicador social y fui un poco el motor de esta idea, que ahora ya es bastante más nuestra. Me llena muchísimo de orgullo porque la cosa empezó a funcionar.

¿Qué buscaban construir con la revista?

—Faltaba poner en valor la palabra, poner en valor los temas, que todo no valga lo mismo. Hoy, en el mundo de los portales web, yo vengo de trabajar muchos años administrando páginas. Me parece un lugar que no está bueno, es como el call center de la comunicación, del periodismo.

—No importa cuánto valor agregado le das a las noticias, no importa cuánto se profundice, no importa qué resultados tenga. Lo que importa es el link, el click, el like, el me gusta.

Para Peralta, esa lógica terminó modificando también la manera en que se construye la agenda periodística. El problema aparece cuando el título comienza a tener más peso que aquello que efectivamente se cuenta.

¿Cómo se hace entonces un periodismo que se toma tiempo en un contexto dominado por la inmediatez?

—A mí, en lo personal, me pasó de quemarme la cabeza con esa maquinita y de empezar a ver qué caminos había. Supongo que a todos nos pasa en cierta medida: pensar qué quiero hacer como comunicador, como periodista, para ganarme la vida, para vivir y para hacer algo lo más consecuente posible.

—Yo creo que hay que salirse un poquito. Porque si no, nosotros, los comunicadores, nos enajenamos en ese mundo y te das cuenta de que hay un mundo paralelo. Se genera un micromundo con la política, con el poder, con la justicia y, de repente, nadie está hablando en profundidad y con la seriedad que se tienen que abordar los problemas reales.

La revista nació en octubre de 2023, en un contexto que Peralta define como particularmente complejo después de la pandemia, con una inflación creciente y una fuerte disputa alrededor de la información pública. Desde entonces, La Mala publica todos los sábados y está próxima a alcanzar su edición número 152.

Actualmente son siete personas las que llevan adelante el proyecto. El medio está integrado a La Tafila, una cooperativa de trabajo cultural, y sus integrantes provienen de distintos campos vinculados a la comunicación, la gestión cultural y las ciencias sociales.

El lema que sintetiza el proyecto es sencillo: “Poquito pero bien”.

¿Qué referencias tuvieron a la hora de pensar La Mala?

—Estéticamente, la referencia más clara es Anfibia y conceptualmente también. Yo quería hacer algo que no solamente comunicara con la fotito de la noticia, sino que tuviera lo que tiene una revista: ilustraciones, mucho arte, porque muchas veces el arte es mucho más potente que la noticia del hecho en sí.

—Otra referencia clarísima es Cenital, sobre todo en términos conceptuales y en el abordaje de la información.

El desafío, sin embargo, aparece en el sostenimiento económico. La revista cuenta con una comunidad de suscriptores que realiza aportes mensuales y también recibe pauta convencional.

—Nosotros lo sustentamos con el aporte de nuestros suscriptores y suscriptoras. Queremos generar esa dinámica. Y después tenemos pauta convencional, que es la otra parte.

La intención es que el crecimiento de la comunidad permita reducir progresivamente la dependencia de la pauta pública y privada.

—Queremos hablarle a nuestra comunidad y fortalecer ese músculo. ¿Para qué? Justamente para no depender tanto de la pauta, ni pública, que son los gobiernos básicamente, ni de la pauta privada.

¿Cómo construyen la agenda de La Mala?

—Tenemos una reunión semanal, una reunión de redacción que es los lunes a la siesta. Y lo remarco porque yo he trabajado en medios tradicionales constituidos en los que no había reuniones de redacción.

La agenda se define colectivamente y tiene una fuerte presencia de temas locales, pero también incorpora cuestiones nacionales y provinciales.

—Es una reunión súper libre, nos preguntamos ¿qué hay? ¿qué no hay? Hay una pata local muy fuerte.

Entre los temas abordados aparece el conflicto ambiental generado por el proyecto Amarras, en Gualeguaychú, y diferentes problemáticas vinculadas al ambiente en la provincia.

Peralta también destacó la necesidad de construir puentes con otros medios y periodistas para ampliar la cobertura de una agenda provincial que, según explicó, todavía presenta dificultades para ser abordada de manera sistemática.

¿Qué lugar ocupa lo ambiental dentro de esa agenda?

—Tiene mucho peso lo ambiental. Hicimos un primer intento de mapa ambiental de la provincia de Entre Ríos, sobre el mapa de los conflictos ambientales. Con la provincia todavía estamos generando puentes que no están tan generados en términos locales.

¿Qué significa sostener un medio independiente y cooperativo?

—Nosotros nos presentamos como un medio independiente, cooperativo, porque estamos enmarcados en una cooperativa de trabajo y funcionamos con una lógica de trabajo asociativo.

Para Peralta, esa forma de organización también abre posibilidades de colaboración con otros medios, organizaciones y trabajadores de la comunicación.

—Todos los proyectos que sean asociativos con otras personas, con otras organizaciones, con otros espacios, con otros medios, con otros colegas, nos encantan. Entendemos que es por ahí.

La Mala también tiene una fuerte presencia cultural

La revista no restringe su agenda a la información política o social. El arte ocupa un lugar central en su propuesta y ese cruce se expresa también en las ilustraciones que acompañan sus publicaciones.

Uno de sus ilustradores, Diego “El Turco” Abu Arab, se encuentra actualmente en Paraná preparando la muestra “Refugio”, que reúne parte de su producción artística y que incluye también una selección de las ilustraciones realizadas para La Mala durante estos casi tres años.

La exposición se inaugura este viernes 18 de septiembre a las 20, en la Sala Antequera, Alameda de la Federación 557, con entrada libre y gratuita.

Entre las obras se encuentra Gualeguaychú dibujada, una intervención de gran formato que representa la ciudad y que el artista ya había presentado en Gualeguaychú.

La propuesta cultural funciona, en definitiva, en la misma dirección que el proyecto periodístico: ampliar las formas de contar y recuperar otros lenguajes para abordar aquello que muchas veces queda fuera de la agenda cotidiana de los medios.

¿Qué lugar quieren ocupar hacia adelante?

—Queremos hablar de lo importante. Lo importante es el trabajo, la educación, la salud, la justicia, los derechos humanos, la sexualidad. Consideramos que las relaciones, los vínculos, la paternidad, la maternidad, esas son las cosas importantes de la vida.

—Nos gusta hablar de política, nos encanta hablar de política, pero nos parecen tanto o mucho más importantes otras agendas que son determinantes para la vida de todos nosotros y que, por ahí, en la misma dinámica del portal web, no existen, no funcionan, no tienen lugar.

La Mala se acerca así a sus tres años de vida con una definición editorial que atraviesa su trabajo: producir menos cantidad de contenidos, pero dedicarles más tiempo, investigación y mirada propia. Una decisión que, en tiempos de velocidad informativa, también supone discutir qué entendemos por periodismo y para quién se construyen los medios.

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