“No nos caben dudas de que estaba teniendo colaboración externa”: las escuchas que vinculan a Pavón

Por Sandra Miguez- Especial para Y de repente la noche

Cinco testigos declararon en la tercera jornada del nuevo debate contra Néstor Pavón. Una vecina describió el paso de un Renault Break a gran velocidad por un camino rural donde divisó la sombra de dos personas; un ex empleado del lavadero aportó datos sobre el vehículo y los movimientos de Wagner; y tres integrantes de la Policía reconstruyeron las primeras tareas de búsqueda, las comunicaciones telefónicas y el recorrido que terminó con la detención del condenado en Moreno. El comisario inspector Pablo Preiss Casas sostuvo que Pavón, la madre y el padrastro de Wagner colaboraron con su fuga.

La tercera audiencia del juicio contra Néstor Pavón por el femicidio de Micaela García estuvo atravesada por la reconstrucción de los días posteriores al crimen, desde la mañana del 1 de abril de 2017 hasta el hallazgo del cuerpo, el 8 de abril. Los testimonios aportaron información sobre el Renault 18 Break, el lavadero de las rutas 11 y 12, los movimientos de Sebastián Wagner y la asistencia que recibió después de abandonar Gualeguay.

El momento de mayor relevancia llegó con la declaración del comisario inspector Pablo Gastón Preiss Casas y la reproducción de dos escuchas telefónicas. Una de ellas contiene una conversación en la que Pavón reconoce haber ayudado a Wagner y manifiesta preocupación porque su automóvil había aparecido en las noticias. Para el funcionario policial, esas comunicaciones confirmaban que el prófugo había recibido colaboración de personas de su entorno y también de quien era su empleador.

El Renault Break que pasó a gran velocidad

María Ramona de Nadai, de 72 años, fue la primera testigo. Recordó que el sábado 1 de abril de 2017, alrededor de las 8.10 u 8.20, circulaba en su Renault 11 por un camino vecinal de la Primera Sección Chacras, rumbo a la panadería Croissant, en el ingreso a Gualeguay.

Un vehículo la sobrepasó a una velocidad que estimó en 140 kilómetros por hora. El ruido fue tan intenso que lo comparó con el de un “avión cuando vuela bajito”. Según relató, el automóvil se abrió, la bandeó y volvió a cerrarse sobre su trayectoria. Tuvo que tirarse a la banquina y detenerse.

Identificó el vehículo como un Renault Break de color oscuro. Por el reflejo del sol sobre el vidrio delantero alcanzó a distinguir dos siluetas, aunque no pudo precisar quiénes eran ni establecer el sexo de los ocupantes. Recordó que uno era algo más bajo que el otro.

La identificación del automóvil fue cuestionada por la defensa. de Nadai explicó que recién llamó a la Policía al cuarto día, después de ver por televisión imágenes del vehículo relacionado con la búsqueda de Micaela. Ante la pregunta sobre cómo había reconocido la marca y el modelo, respondió: “Lo digo porque lo vi en la tele”.

Ese dato deberá ser considerado al valorar el alcance de su observación: la testigo describió un vehículo que la sobrepasó aquella mañana, pero su identificación posterior estuvo relacionada con las imágenes difundidas durante la investigación, al asociar lo que había vivido con el vehículo cuyas imágenes se difundieron en la búsqueda de información sobre la desaparición de Micaela.

El lavadero, las llaves y la lona sobre el Renault 18

Antonio Javier Lencina, de 50 años, trabajó en el lavadero de vehículos y camiones de Néstor Pavón, ubicado sobre las rutas 11 y 12. Su declaración permitió reconstruir los movimientos de Wagner y del Renault 18 durante los días posteriores a la desaparición.

El sábado 1 de abril llegó a trabajar alrededor de las 8 junto con Leonardo Arratibel. Un camionero de apellido González esperaba para lavar un vehículo de la empresa Mendizábal, pero no podían ingresar porque no tenían las llaves del establecimiento. Wagner no se había presentado. Lencina contó que Pavón se comunicó con ellos y “nos dio la orden que rompiéramos el candado del lavadero para poder lavar ese camión”. La explicación fue que Wagner se había quedado con las llaves la noche anterior y que Pavón estaba intentando localizarlo. El testigo ubicó la orden entre las 9 y las 9.30, aunque reseñó que Pavón tampoco estuvo a la hora de apertura y que llegó al lugar cerca de las 11.

También dijo que Wagner apareció por el lugar recién el sábado por la noche, alrededor de las 19, en su Renault 18 Break. El lunes trabajó normalmente, pero se retiró durante la tarde, regresó unas dos horas después, recogió sus pertenencias en una mochila y se fue. El martes ya no volvió.

Otro momento de la declaración se concentró en el resguardo del automóvil. Lencina contó que el Renault 18 estaba detrás de un acoplado de la empresa La Ganadera Integral y que, por indicación de Pavón, lo trasladaron debajo de una galería cubierta con media sombra negra, un sector que habitualmente se utilizaba para el secado y aspirado de vehículos.

Cuando le exhibieron las fotografías de la requisa, advirtió una diferencia: “Cuando yo lo vi no tenía esa lona azul”, aunque dijo desconocer quién la había colocado.

También relató que, después de la llegada de dos policías de civil que preguntaron por el propietario del vehículo, Pavón quiso saber qué le habían consultado. La propiedad del Renault 18 adquirió relevancia más adelante, cuando en una de las escuchas telefónicas el propio Pavón afirmó: “El auto lo compré yo”.

La defensa intentó confrontar a Lencina con su declaración en el juicio anterior, que fue anulado. El planteo fue rechazado por mayoría, al considerar el tribunal que la anulación alcanzaba también a las declaraciones producidas durante aquel debate.

Los gritos de una mujer que pedía auxilio

La subcomisaria Milagro María Lugo aportó otro dato de la investigación: el relato de Nancy Noemí Zárate, una vecina que había escuchado a una mujer pedir ayuda durante la noche en que desapareció Micaela.

Según recordó Lugo, Zárate estaba descansando en su habitación cuando escuchó los gritos. Al principio no les prestó atención, pero después advirtió la gravedad de lo sucedido. No pudo precisar la hora ni recordar las palabras exactas, aunque relacionó el episodio con el horario de salida de los boliches. La subcomisaria sostuvo el núcleo de lo que le había contado la mujer: “una femenina pedía ayuda a gritos”.

La información que llegó desde la Unidad Penal 7

El suboficial mayor Enrique Ceferino Vallejos, quien en 2017 integraba la Comisaría Segunda de Gualeguay, explicó cómo recibió información sobre los movimientos de Wagner.

Contó que un amigo de la infancia, Mauricio Galván, agente penitenciario de la Unidad Penal 7, lo llamó para decirle que había visto a Wagner cargando gas en un Renault 18 Break oscuro, de tonalidad verdosa, en la zona de San Antonio y Paola. Lo había reconocido por conocerlo de su paso por la unidad penitenciaria y sabía que Wagner estaba en libertad condicional después de cumplir una condena por abuso.

Ambos fueron hasta el domicilio que frecuentaba en el barrio Landa y luego al lavadero de las rutas 11 y 12, pero no lo hallaron por lo que Vallejos comunicó las novedades a sus superiores y al área de Inteligencia, que dieron lugar a las tareas policiales para localizar a Wagner.

Las escuchas: Pavón reconoció que había ayudado a Wagner

El comisario inspector Pablo Gastón Preiss Casas, entonces vinculado al Ministerio Público Fiscal como nexo con la Jefatura Departamental de Gualeguay, aportó uno de los testimonios centrales de la audiencia.

Relató que tomó conocimiento de la desaparición de Micaela el sábado 1 de abril y que al día siguiente comenzó a colaborar con el fiscal Telenta y el comisario Marcelo Rivasseau, participando del relevamiento de cámaras y de la coordinación de los rastrillajes. Después del allanamiento en la vivienda de Nora González, donde Wagner residía transitoriamente, y al confirmarse que ya no estaba en Gualeguay, fue enviado a Moreno para colaborar con su localización.

La investigación había establecido que Wagner salió de la ciudad en un camión conducido por Eduardo Gorosito, dueño de una whisquería sobre la ruta 12, amigo de Pavón, quien luego falleció. Según la información que recibió la Policía, Pavón le había pedido que trasladara a Wagner hasta Campana, donde debía recogerlo su madre o la pareja de ella.

En Moreno, los investigadores reconstruyeron otros desplazamientos. Las cámaras de seguridad permitieron establecer que Fabián Ehcosor, pareja de la madre de Wagner, lo había trasladado en una camioneta Kia hasta Bellavista, en las inmediaciones de Campo de Mayo. Allí buscaron alojamiento en la casa de una mujer, a quien le dijeron que Wagner era hijo de la pareja de Ehcosor y que estaba buscando trabajo. Al día siguiente, Ehcosor lo dejó en la estación Sargento Barrufaldi. Las cámaras registraron por última vez la camioneta entre las 13 y las 13.30.

Durante la audiencia se reprodujeron dos comunicaciones telefónicas obtenidas por la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO). Los audios aportaron información relevante sobre la asistencia que recibió Wagner durante su fuga y la comunicación entre Pavón y la familia del prófugo.

La primera comunicación tiene como protagonista a Pavón. Llama a la vivienda, se identifica como “Néstor acá de Gualeguay” y pregunta por la situación de Wagner. Manifiesta preocupación porque su automóvil había aparecido en las noticias y la Policía lo había retenido.

Gabriela, la madre de Wagner, le responde que desconoce dónde está su hijo y que ella misma lo había echado para evitar quedar involucrada en una causa por encubrimiento. En otro momento de la conversación expresa: “Ni en pedo digo que está acá porque me cae la policía a mí” se la escucha decir en el mismo intercambio en donde Pavón reconoce la propiedad del vehículo: “El auto lo compré yo”.

Luego Ehcosor toma el teléfono y le agradece que no hubiera informado a la Policía que Wagner había estado en Buenos Aires. “Yo la verdad que lo ayudé pensando que el problema era con la mujer, no pensé que después se me iba a venir este otro quilombo” dijo.

La fiscalía interrogó a Preiss Casas sobre las conclusiones que había obtenido durante la investigación al escuchar esas comunicaciones. “No nos caben dudas de que estaba teniendo colaboración externa por parte de Pavón, la madre y el padrastro”, dijo el comisario inspector de manera contundente..

Para fundamentar su apreciación, estableció una diferencia entre la ayuda familiar de la madre y la asistencia de otras personas que permitieron que Wagner permaneciera prófugo. “Todos ayudamos a nuestros hijos, cualquiera sea la circunstancia. No así a otras personas, eso por lo menos es el criterio que yo tengo”, sostuvo al remarcar que le llamó la atención que esa ayuda proviniera de otras personas, como Pavón.

La defensa, a cargo de Valenzuela y Salto, buscó discutir el alcance de esa interpretación. Señaló que en las escuchas no se escucha a Pavón impartir instrucciones expresas para esconder a Wagner, trasladarlo o mantenerlo oculto. También remarcó que la madre del condenado le había mentido sobre su paradero.

Preiss Casas reconoció que no había escuchado órdenes directas de ese tipo en las comunicaciones. Sin embargo, mantuvo su conclusión sobre la existencia de colaboración externa.

La discusión dejó planteada una diferencia central: para la investigación, los audios y los desplazamientos reconstruidos permiten identificar una trama de asistencia a Wagner durante su fuga; para la defensa, esas conversaciones no acreditan que Pavón haya organizado deliberadamente su ocultamiento.

La detención en Moreno y el hallazgo de Micaela

Preiss Casas también reconstruyó la detención de Wagner. Contó que el viernes por la noche, cuando la comisión policial regresaba a Gualeguay, recibió el aviso de que había sido localizado en Moreno, en la vivienda de su madre.

La mujer se había presentado en la comisaría para advertir que su hijo había regresado armado y amenazaba con quitarse la vida si llegaba la Policía. Cuando los efectivos ingresaron a la casilla de madera escucharon el martilleo de un arma. No sabían si Wagner intentaba suicidarse o si pretendía utilizarla contra los policías. Finalmente fue reducido sin que se produjeran disparos. La pericia posterior determinó que el arma estaba apta para disparar.

El último tramo de la declaración estuvo dedicado al hallazgo del cuerpo de Micaela, el sábado 8 de abril. El relevamiento de cámaras y los testimonios de lugareños permitieron ubicar el automóvil de Wagner en la zona noroeste de Gualeguay, cerca de calle 85, en el camino que conduce al kartódromo y a la zona de González Calderón.

Durante el rastrillaje, uno de los perros encontró el cuerpo sobre la banquina oeste, entre la vegetación, a menos de 50 metros del camino.

El comisario aclaró que hasta entonces la investigación había considerado distintas hipótesis sobre la desaparición, y señaló que al 5 de abril todavía no existía certeza policial sobre la comisión de un abuso sexual.

Las pruebas y la responsabilidad de Pavón

La tercera jornada volvió a poner bajo análisis los movimientos de Néstor Pavón durante los días posteriores al femicidio y, particularmente, su relación con la salida de Wagner de Gualeguay.

La declaración de Lencina aportó información sobre el Renault 18, las llaves del lavadero y el resguardo del vehículo. Las escuchas telefónicas incorporaron el reconocimiento de Pavón de haber ayudado a Wagner y su preocupación por la aparición del automóvil en las noticias. A su vez, el comisario inspector Preiss Casas sostuvo que existió colaboración externa para mantener al condenado fuera del alcance de la investigación.

Estos elementos deberán ser valorados junto con el resto de las pruebas del debate. Su relevancia está dada por la posibilidad de reconstruir qué hizo Pavón después del crimen, qué sabía sobre la situación de Wagner y cuál fue el alcance de la asistencia que le brindó.

La declaración de Sebastián Wagner en la segunda jornada había señalado directamente a Pavón como partícipe del secuestro y responsable del estrangulamiento de Micaela. Ahora, los testimonios policiales y las comunicaciones telefónicas incorporaron nuevos elementos sobre los días posteriores al femicidio.

El tribunal deberá establecer si esa secuencia de acciones y los restantes elementos probatorios permiten determinar la responsabilidad penal de Néstor Pavón en el crimen de Micaela García.

 

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