El abogado y escribano Emanuel del Prado se especializa en tramitaciones de ciudadanías europeas y argentinas. En diálogo con Y de repente la noche, explicó los cambios recientes en las leyes italianas y españolas, los desafíos de la burocracia consular y el interés creciente por conocer los orígenes familiares.
“Esto comenzó porque empecé a hacer la ciudadanía de mi familia hace muchos años —contó—. Tengo una abuela alemana, otros italianos, otro español… y fui estudiando las raíces de donde viene uno. Después la gente me empezó a consultar cómo hacer el trámite, sin querer terminé diplomándome y especializándome en esto”.
Del Prado destacó que la tarea requiere actualización constante: “Cambia todo el tiempo. Terminé un curso y al otro día cambió la normativa. A veces te actualizan un formulario y si vas con el viejo, te rebotan el trámite”.

Cambios en la ciudadanía italiana y el fin de la “Ley de Nietos” en España
Sobre la situación actual de la ciudadanía italiana, explicó que “el Parlamento dio media sanción a que los consulados no otorguen más ciudadanías; la idea es que se tramite en una oficina especial en Roma”.
“El decreto original fue totalmente inconstitucional —añadió—. Nosotros presentamos recursos judiciales en Italia, porque hoy la única vía para nietos, bisnietos o tataranietos es la vía judicial. No se demora tanto: un promedio de dos años”.
Sin embargo, aclaró que ya no existe la posibilidad de “ir a Italia con la carpeta en la mano” para hacer el trámite de residencia. “Eso no existe más”, afirmó.
Respecto de la ciudadanía española, el abogado detalló que “la Ley de Memoria Democrática terminó, ya no se puede presentar más. Ahora lo que se puede hacer es la inscripción de hijos a través del registro civil, y también la homologación de títulos, que se está haciendo en unos tres meses para algunas profesiones”.
El valor del origen y la genealogía
Más allá de los papeles, Del Prado señaló que detrás de estos trámites hay una búsqueda personal y afectiva: “La mayoría de la gente lo hace por los hijos, para que puedan acceder a becas o programas de intercambio, o simplemente por conocer su historia. Hay algo muy fuerte en volver sobre las raíces”.
El interés por reconstruir los árboles genealógicos también se multiplicó gracias a las herramientas digitales. “Hoy todo se puede hacer online, con firma digital y trabajo remoto —explicó—. Tengo parte del equipo en Europa: una integrante del equipo en Valencia, otra en Barcelona. Lo único que no podemos hacer es magia: si no tenés los datos, no hay manera de avanzar”.
Trampas, estafas y la importancia de asesorarse
El especialista advirtió que “hay que tener cuidado y trabajar con referencias. No digo que lo hagan conmigo, pero sí con alguien que se sepa que tiene experiencia. Ha habido muchas estafas con gente que se iba a Italia o España y perdía todo”.
Entre los principales obstáculos, mencionó la falta de personal en los consulados y la lentitud burocrática: “En la ciudadanía española estamos hablando de casi 800 mil solicitudes. Rosario, por ejemplo, da turnos de acá a dos años”.
También trabaja con quienes buscan obtener la ciudadanía argentina. “En eso debo decir que anda perfecto. Hace 15 días una venezolana obtuvo ciudadanía, DNI y pasaporte en 15 días. Es increíble, pero funciona”, comentó.
Consultado sobre su experiencia más compleja, no dudó: “La mía. Tardé diez años en obtenerla. En casa de herrero, cuchillo de palo”, bromeó. “Empecé en 2004, cuando fui por primera vez a Europa. Pensé que me iba a vivir allá, pero cuando salió el trámite ya tenía mi vida hecha en Argentina”.
Una cuestión de reconocimiento
Sobre el futuro de las reformas italianas, fue categórico: “La Constitución dice que si tenés sangre italiana, sos italiano. No te están dando la ciudadanía, te están reconociendo algo que vos ya sos. Por eso, esa ley va a caer: es inconstitucional”.
Para cerrar, Del Prado recordó la importancia del arraigo cultural: “Negar esa historia es negar a los propios italianos que poblaron este país. En Paraná hay colectividades de todas las regiones de Italia y dos escuelas bilingües italianas. No se puede desconocer esa herencia”.
