Camila Plaaté: “Belén es una historia real, y es de todas”

En diálogo con Y de repente la noche, Camila Plaaté, protagonista de la película Belén, reflexionó sobre los sentidos profundos que atraviesan el film dirigido por Dolores Fonzi, en base al libro de Ana Correa, una obra que rescata el caso real de una joven tucumana criminalizada por un evento obstétrico. A través de su interpretación, Plaaté encarna no solo a una mujer injustamente acusada, sino a muchas otras cuyas vidas fueron atravesadas por el miedo, la injusticia y la falta de derechos.

“Me cuesta decirle personaje, porque es una historia real y un caso real —explica Plaaté—. Lo viví con mucha entrega, desde un lugar del orden de las emociones, de la información, y sobre todo desde lo colectivo. Siempre me sentí acompañada por las mujeres del equipo, por mi familia, por mis amigas. Fue una experiencia de entrega total”.

La película, que combina una narrativa profundamente política con una sensibilidad estética y poética, propone mirar de frente lo que la sociedad muchas veces prefiere silenciar: las violencias obstétricas, los prejuicios institucionales y la persistente criminalización de mujeres y personas gestantes, en especial las de sectores populares.

La herida que sigue abierta

El caso de Belén, ocurrido en 2014 en Tucumán, fue uno de los más emblemáticos de los últimos años. La joven fue encarcelada tras sufrir un aborto espontáneo, acusada sin pruebas y expuesta públicamente por personal del hospital. Pasó más de dos años privada de libertad hasta que fue absuelta gracias al trabajo de abogadas feministas, como Soledad Deza, y la presión social del movimiento de mujeres y diversidades.

“Es terrible ver que esto haya pasado hace tan poco —dice Plaaté—. Belén nunca debería haber estado presa. Nadie fue condenado por la violencia que ejercieron sobre ella. Lo que pasó sigue pasando, y eso duele”.

La actriz remarca que, a pesar de los avances legales, como la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), aún existen mujeres criminalizadas por abortos o por emergencias obstétricas en distintos puntos del país. “Ver la película y pensar que podría ser cualquiera de nosotras es muy movilizador. No estamos hablando de un hecho del pasado, sino de algo que sigue ocurriendo”, advierte.

El cine como acto político y poético

En la conversación con Y de repente la noche, Plaaté subraya el valor del arte como herramienta política y como forma de resistencia emocional. “Todo arte es político —afirma—. Esta película toca un tema duro, pero Dolores logró contarlo con sensibilidad. Poder mirar de frente algo tan violento y hacerlo con respeto, con belleza, es también una forma de amor. El arte puede poner sobre la mesa temas incómodos, y el cine tiene la potencia de llegar a lugares donde a veces la palabra no alcanza”.

En esa línea, destaca la mirada de Fonzi y el trabajo colectivo que sostuvo la producción: “Nunca sentí un peso por hacerlo, al contrario: fue un orgullo. Pude aportar mi granito de arena a una historia que es de todas. Lo vivimos con amor, con respeto, con la conciencia de estar contando algo que todavía nos atraviesa”.

Memoria, militancia y comunidad

La actriz rescata también el sentido de comunidad que se tejió en torno a la historia de Belén. En un contexto de retrocesos y discursos de odio, subraya la necesidad de volver a los vínculos cercanos y a la acción colectiva:

“Hay una frase que empezó a circular mucho a partir de «El Eternauta»: nadie se salva solo. Y es cierto. Estamos muy pegados, nos necesitamos un montón. Hay que volver al cuerpo a cuerpo, al corazón a corazón. Es desde ahí, desde la unión, donde podemos transformar algo”.

Plaaté recuerda además cómo conoció el caso, a través de la militancia feminista y las marchas, cuando los medios tradicionales aún callaban: “El caso Belén se conoció primero en las calles. No salía en los diarios. Nos enterábamos por las compañeras, por las marchas, por la comunicación artesanal de los cuerpos sudando en las plazas. Fue el movimiento el que logró que se hable, el que logró justicia”.

El poder transformador del arte

Camila reflexiona también sobre el rol del arte y la comunicación en la construcción de conciencia social:

“Una película puede generar en una hora una emoción, una conciencia que a veces una campaña política tarda años en lograr. No digo que el arte reemplace a la política, pero sí que puede mover algo profundo, algo que nos toca desde otro lugar”.

En ese sentido, Belén no solo reconstruye una historia dolorosa sino que propone una mirada sobre el presente: sobre las mujeres que sostienen los comedores, las que acompañan abortos, las que siguen siendo criminalizadas, las que se organizan para resistir. “Hay muchas realidades que no queremos ver, y son las que más necesitan ser contadas”, dice Plaaté.

Una historia de todas

En la entrevista, la actriz resume con claridad el espíritu de la película y su propia vivencia: “Belén me atraviesa desde lo humano, desde mi maternidad, desde los abortos de mis amigas, desde las historias de las abuelas. Es una historia real y es una historia de todas”.

OTROS DATOS

Caso Belén

  • En marzo de 2014, en la provincia de Tucumán, una joven fue detenida tras sufrir lo que resultó ser una emergencia obstétrica (aborto espontáneo) y fue acusada de homicidio agravado.

  • Permaneció detenida más de dos años hasta que fue absuelta gracias al trabajo de abogadas feministas, la visibilidad pública del caso y la movilización de los movimientos feministas.

  • Este caso se convirtió en símbolo de la criminalización de los cuerpos gestantes, particularmente de personas de sectores vulnerables que enfrentan la intersección de género, clase y acceso a la justicia.

Criminalización obstétrica en Argentina

  • Pese a la sanción de la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la vigilancia aún muestra que existen personas gestantes criminalizadas por emergencias obstétricas o abortos clandestinos, especialmente cuando intervienen las desigualdades sociales (acceso a salud, asesoramiento legal, objetores de conciencia).

  • La lucha por el aborto legal, seguro y gratuito —como la articula la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito— no termina con la ley: implica también su cumplimiento real, el acceso efectivo, la eliminación de estigmas y de criminalizaciones residuales.

  • El cine, el arte y la conversación pública tienen un rol estratégico para visibilizar lo que muchas veces queda oculto: “las marcas que tenemos en el cuerpo, sabemos de qué se trata”, como señaló Camila Plaaté en la entrevista.

La película

  • Belén, dirigida por Dolores Fonzi, combina la reconstrucción del caso real con una estética que mezcla lo documental con lo ficcional-emocional: “artístico y político”, en palabras de Plaaté.

  • Permite observar no solo la historia de una mujer, sino la trama colectiva que se tejió a su alrededor: abogadas, militancia feminista, activismo social, y el rol de las instituciones (salud, justicia) en su vulneración y (en algunos casos) reparación simbólica.

  • Al poner el foco en el cuerpo gestante, en la urgencia de la atención médica, en la detención injusta y en la movilización colectiva, la película cuestiona no solo los hechos, sino cómo la cultura y el sistema construyen criminalidad alrededor del cuerpo de las mujeres y personas gestantes.

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