Paula Kratje: “La crisis de salud mental se agravó con la precarización y el desmantelamiento del Estado”

Crisis social, salud mental y derechos: las advertencias de Paula Kratje sobre el retroceso en las políticas públicas

La psicóloga Paula Kratje analizó el impacto de la crisis económica y social en la salud mental, cuestionó el intento de modificar la Ley Nacional de Salud Mental y advirtió sobre el deterioro del sistema público de atención. También criticó la aplicación “Ori”, impulsada por el gobierno entrerriano y planteó la necesidad de respuestas colectivas, comunitarias e interdisciplinarias frente al aumento del sufrimiento psíquico, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

La salud mental dejó de ser un tema periférico para instalarse de lleno en la agenda pública. Los índices de suicidio, el crecimiento de los padecimientos subjetivos, la crisis de las instituciones y el deterioro económico configuran un escenario alarmante. En ese contexto, la psicóloga Paula Kratje —especialista en salud mental comunitaria e integrante de espacios colectivos de defensa de la Ley Nacional de Salud Mental— dialogó con Y de repente la noche sobre el momento crítico que atraviesa el sistema sanitario y social.

Durante la entrevista, Kratje trazó un mapa complejo donde confluyen precarización laboral, pérdida de proyectos de vida, debilitamiento de los lazos comunitarios y desfinanciamiento estatal.

“Para hablar de suicidio y de depresión también tenemos que pensar qué condiciones estamos ofreciendo para que la vida sea deseable”- Paula Kratje

“La crisis no empezó ahora, pero se profundizó”

Kratje sostuvo que la situación actual no puede explicarse únicamente por las políticas recientes, aunque señaló que en los últimos tres años el deterioro se aceleró.

“La crisis de salud mental de la población y la crisis institucional vienen de larga data. Lo que sucede es que se agudizaron muchísimo. La pandemia dejó marcas profundas: ruptura de lazos, interrupción de proyectos, repliegue hacia lo individual. Hoy vemos las consecuencias de eso”, dijo la especialista que vinculó el aumento del malestar subjetivo con las condiciones materiales de vida y con la pérdida de horizontes colectivos.

“Perder el trabajo no implica solamente quedarse sin ingresos. También supone la caída de proyectos, de formas de organizar la vida, de imaginar futuro”- Paula Kratje

En ese sentido, comparó el presente con las crisis de los años 90 y del 2001, aunque marcó una diferencia central: la fragmentación social actual. “En los 90, frente a la crisis, aparecían formas colectivas de organización. Hoy muchas veces el desempleo se transforma en precarización individualizada. Te descargás una aplicación y pareciera que seguís empleado”.

La “uberización” del trabajo y el impacto subjetivo

La entrevistada advirtió que las nuevas formas laborales generan una ilusión de autonomía mientras profundizan la precarización y el aislamiento. “Hay una fragmentación muy fuerte de las experiencias colectivas. Los problemas aparecen como individuales cuando en realidad son emergentes de un modelo económico y social”, sostuvo

También señaló que las redes sociales y los discursos meritocráticos agravan el padecimiento, especialmente entre jóvenes: “Para la salud mental todo el tiempo aparecen mensajes del tipo ‘si querés, podés’, como si el bienestar dependiera únicamente de la voluntad”, indicó y agregó que «hay personas que no pueden sostener ni una comida diaria y sin embargo reciben consejos superficiales para sentirse mejor”.

El intento de modificar la Ley de Salud Mental

Uno de los ejes centrales de la conversación fue el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para modificar la Ley Nacional de Salud Mental. Kratje rechazó que se hable de “reforma”: “Una reforma pareciera propiciar algo superador. Acá estamos hablando de un intento de regresar a formas antiguas que ya demostraron no funcionar” afirmó al defender la legislación vigente y destacó que su espíritu apunta a garantizar abordajes interdisciplinarios, comunitarios y respetuosos de los derechos humanos.

“Nuestra Ley Nacional de Salud Mental es realizable. Donde se implementó, transformó la vida de las personas y de las comunidades”, Kratje

También remarcó que la ley contempla un aspecto clave: el financiamiento. “No alcanza con discursos progresistas sobre salud mental si no hay presupuesto. Se necesitan trabajadores en condiciones dignas y dispositivos comunitarios reales.”

El desmantelamiento de políticas públicas

Durante la entrevista, Kratje enumeró medidas recientes que, a su entender, profundizan la crisis sanitaria y social. Mencionó el retiro del programa Remediar, la interrupción de becas de formación en residencias interdisciplinarias en salud mental y el debilitamiento del sistema público. “El derecho a la salud no puede depender del dinero. Lo que se está perdiendo son políticas que sobrevivieron incluso a distintos signos políticos porque eran consideradas esenciales”

Sobre las residencias interdisciplinarias en salud mental, explicó: “Son espacios fundamentales de formación para profesionales que luego sostienen el sistema público. El retiro de esas becas implica un daño enorme a futuro”.

La crítica a “Ori”: “No reemplaza políticas públicas”

Otro de los temas centrales fue “Ori”, la aplicación lanzada por el Gobierno de Entre Ríos como herramienta de orientación en salud mental para adolescentes. Kratje cuestionó duramente la iniciativa y recordó que recibió rechazos de organizaciones profesionales, universidades y colectivos de salud mental.

“Se presentó como una gran respuesta tecnológica, pero ni siquiera hubo consulta con quienes trabajamos hace años en salud mental comunitaria”- Paula Kratje

La especialista señaló varios problemas de fondo: la aplicación deposita responsabilidades sobre familias y docentes que también atraviesan situaciones de desgaste y precarización; no garantiza seguimiento profesional; genera más demanda sobre un sistema que ya se encuentra saturado, entre otras cuestiones.

“La aplicación aclara que no reemplaza la atención profesional. El problema es que los centros de salud están dando turnos para dentro de cuatro meses”.

Además, cuestionó la lógica tecnocrática detrás de estas respuestas. “Los padecimientos subjetivos no pueden reducirse a algoritmos, síntomas o indicadores técnicos. Hay contextos sociales y materiales que producen sufrimiento”.

Salud mental y escuela: “Hablar no alcanza”

Consultada sobre el rol de las instituciones educativas, Kratje consideró que las escuelas son espacios fundamentales para abordar la salud mental, aunque advirtió que no puede descargarse toda la responsabilidad sobre docentes.

“Los equipos educativos están completamente desbordados. No alcanza con decir ‘hablemos de salud mental en las escuelas’ si después no existen equipos interdisciplinarios ni dispositivos de acompañamiento”.

Y agregó: “Cuando alguien llega a una situación de autolesión o de intento de daño muchas veces es porque antes no hubo una palabra posible para tramitar ese sufrimiento”

“Los espacios colectivos siguen siendo una salida”

En el tramo final de la entrevista, Kratje insistió en la importancia de reconstruir experiencias comunitarias y solidarias frente al aislamiento social. “Los espacios que hoy logran producir algo distinto son los colectivos, los cooperativos, los que construyen redes”, dijo y reivindicó las experiencias de cooperativas sociales vinculadas a salud mental y trabajo comunitario. “Necesitamos políticas que permitan otra relación entre salud, trabajo, tiempo libre y proyectos de vida”.

Y concluyó con una advertencia sobre el momento histórico que atraviesa el país:

“Es mucho más caro sostener vidas indignas y sufrientes que invertir en salud mental comunitaria”.

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