Docentes y trabajadores no docentes de la UNER impulsan una jornada cultural en Oro Verde como continuidad de la cuarta marcha universitaria nacional.
«Primero fue la marcha. Ahora es la música, los libros, los artesanos, las infancias jugando en el patio de una facultad. Defender la universidad pública también se hace así», dicen Ariel Villanueva y Alfonsina Angelino, docentes y trabajadores de la Universidad Nacional de Entre Ríos, que convocan a un festival cultural en defensa de la educación pública. Será el sábado 16 en el polideportivo de Oro Verde, en continuidad con la cuarta marcha universitaria que se desarrolló en todo el país.
La movilización de la Cuarta Marcha Universitaria superó las estimaciones previas en la ciudad de Paraná. «La cantidad de gente, la cantidad de estudiantes, de familias, docentes, no docentes, fue impresionante. Había gente que en otras marchas no estuvo también», señaló Ariel Villanueva, mientras que para Angelino, la confluencia de sectores fue lo más significativo: el documento leído en la marcha articuló el reclamo presupuestario con la defensa de derechos más amplios, desde el sistema jubilatorio hasta las políticas de discapacidad.
«La universidad no es una experiencia individual, nunca lo es. Siempre es una experiencia familiar, social, porque las comunidades también saben quiénes son los estudiantes universitarios que tienen». Alfonsina Angelino, docente de la UNER
Sobre el argumento oficial de que la universidad pública es «de pocos», ambos fueron contundentes. Angelino describió cómo la institución es habitada no solo por quienes estudian o trabajan en ella, sino por quienes son «a posteriori usuarios de esos espacios»: los médicos, trabajadoras sociales y comunicadores formados en universidades públicas integran luego la red de sostén comunitario que, según señaló, «este gobierno se ha encargado de desarticular absolutamente».
«La universidad transversaliza la experiencia de todo un país», planteó Angelino. Villanueva sumó la dimensión económica local: Oro Verde es una ciudad universitaria cuyo comercio, emprendedores e impuestos dependen en gran medida de la actividad que genera la Facultad de Ingeniería. Fue ese argumento el que llevó a la asamblea interfacultades a convocar al intendente, quien abrió las puertas junto a comerciantes y emprendedores locales.
«La mayoría de los trabajadores de la universidad, docentes y no docentes, estamos manifestando que no llegamos al 10 o al 15 de cada mes». Ariel Villanueva, trabajador de la Facultad de Ingeniería, UNER
Sobre las condiciones laborales, Villanueva fue preciso: un docente con dedicación simple percibe actualmente 250.000 pesos. El rector de la UTN Regional Paraná, Alejandro Carrere, había señalado en el mismo programa que esa cifra no alcanza para cubrir gastos básicos. «¿Con qué cabeza ese docente va a dar clase?», preguntó Villanueva.
El festival del sábado no se presenta como un reemplazo de la protesta sino como otra forma de sostenimiento colectivo. «La agenda no confluye solo en la marcha, hoy siguió en las aulas», dijo Angelino. La propuesta busca, según sus organizadores, recuperar la capacidad de articulación comunitaria y mostrar que la universidad produce también artistas, músicos, narradores y escritores.
«Que no nos quiten la alegría», sintetizó Villanueva al cierre.
Festival cultural en defensa de la educación pública
